A 20 años del asesinato de Filiberto Ojeda Ríos

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CLARDAD

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Si bien a 157 años es pertinente la conmemoración y reafirmación del grito de libertad que fue el Grito de Lares, debe también recordarse que este 23 de septiembre del 2025 se cumplieron 20 años del vil asesinato por parte del gobierno de Estados Unidos, mediante sus agentes del Buró Federal de Investigaciones (FBI), del líder independentista Filiberto Ojeda Ríos.

Ya concluido los actos de ese día, el 23 de septiembre del 2005, en la Plaza de la Revolución en Lares, mientras los asistentes comenzaban a marcharse, la noticia comenzó a correr. El FBI había matado a Filiberto. Unos se decían eso debía de ser un rumor, mentira; pero de alguna manera se confirmó. Los que alcanzaron a escuchar la exhortación llegaron hasta Plan Bonito, en Hormigueros. Otros respondieron al llamado de ir a manifestar nuestra indignación frente al tribunal federal, en Hato Rey.

Héctor Pesquera, médico de Filiberto Ojeda Rios

Entre los que llegaron a Plan Bonito, estuvo el doctor Héctor Pesquera, quien recordó para CLARIDAD que el FBI no permitió que nadie se acercara a la casa y, mucho menos, entrar. El perímetro para llegar hasta la casa donde vivía Ojeda Ríos estaba bloqueado en tres niveles: el primero, un círculo de la Policía de Puerto Rico; el segundo, de la Fuerza de Choque, y el más cerca a la casa, por el FBI.

“Yo traté de pasar. Empujé a la Policía diciendo que era médico, que quería atender a mi paciente, pero no hubo forma”, reveló Pesquera quien era médico de Filiberto desde antes del asesinato, aun clandestino. La Policía le preguntó que cómo lo atendía, a lo que él les contestó que no era problema de ellos.

Y precisamente, por ser su médico, fue la persona que acudió a identificar el cadáver. Aun cuando el acecho y ejecución ocurrieron el día de la conmemoración del Grito de Lares poco después de las cuatro de la tarde, no fue hasta el otro día, cerca de las siete de la noche, que el cuerpo del líder del Ejército Popular Boricua-Macheteros (EPB) fue llevado al Instituto de Ciencias Forenses (ICF) en Río Pierdas.

Como doctor, Pesquera fue la única persona fuera del personal del ICF que pudo estar presente en la sala de autopsia. Su presencia fue posible, contó, por medio de la intervención del secretario de la gobernación de ese momento, Aníbal José Torres. El gobernador era Aníbal Acevedo Vilá. Claro, desde la parte de arriba también observaron el proceso agentes del FBI y el ayudante del gobernador.

¿Qué fue lo que más le impresionó?

“Me impresionó el comentario de los patólogos de que tuvieron que haber pasado más de 45 minutos antes de morir: lo dejaron desangrar. Estos comentarios no figuraron en los documentos de la autopsia. Aunque eso se hace de manera ordinaria, en esta ocasión no”. Pesquera confirma que todavía guarda copia de los papeles de la autopsia.

Al ser llevado al ICF, Ojeda Ríos vestía ropa de fatiga. Pesquera le quitó los espejuelos y se los echó en su bolsillo. Aún guarda su impresión de ver el cadáver de un dirigente patriótico y escuchar las descripciones que iban haciendo los patólogos de lo que iban encontrado durante la autopsia.

“Una herida debajo de la clavícula derecha con orifico de salida por la espalda, exactamente por encima del chaleco antibalas, y al remover el chaleco cayó la bala al piso. La descripción del trayecto de la herida, que no había afectado ninguna arteria importante, demuestra que tiene que haber vivido entre 30 45 minutos después del disparo, lo que da pie a que se pudo haber salvado de haberlo atendido si hubiesen querido. Pero lo dejaron desangrar y no permitieron que nadie se acercara hasta que estuvieron seguros de que estaba muerto”, describió el doctor Pesquera.

Con la ejecución del líder machetero, el asunto quedó cerrado por parte del FBI. Aunque en agosto del 2006 la Oficina del Inspector General (GAO, siglas en inglés) publicó una Evaluación del incidente de septiembre de 2005 entre el Negociado Federal de Investigaciones y Filiberto Ojeda Ríos.

De entrada, el informe reconoce que: “Periodistas, autoridades electas y activistas en Puerto Rico criticaron al FBI por usar fuerza excesiva para la captura de Ojeda, por llevar a cabo el operativo en El Grito de Lares (un feriado muy importante para el movimiento a favor de la independencia de Puerto Rico) y por esperar 18 horas después de que Ojeda fuese herido para entrar a la casa, lo que permitió que Ojeda muriera desangrado”.

Aun así, el GAO excusa que la acción del FBI no constituyó conducta indebida, aunque encontró que “varias de sus decisiones fueron deficientes por haber reflejado una evaluación inadecuada de las circunstancias conocidas o por haber sido contrarias a o incompatibles con las directrices aplicables del FBI”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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