En este país nos la pasamos celebrando entre otras muchas cosas lo que llamamos nuestra enorme capacidad y talento para hacer lo que deseamos o lo que nos proponemos. O ese es el último discurso de moda de BB para acá.
Inclusive me llama la atención que cuando hablamos en las redes y por todos sitios parecemos creer que somos capaces de hacer funcionar el archipiélago cuando simultáneamente hacemos todo lo posible por desmentir esa afirmación y nos declaramos dependientes de otros.
No lo alargo mucho porque esto no se trata de hacer una lista de inventario para estimular el amor propio en una colonia que se empeña en demostrar que no tiene ninguno.
Cualquiera puede buscar, acercarse, o intentar ejecutar actos de autonomía por no decir soberanía. Al extremo de esto está la incapacidad de defender nuestras vidas y nuestra economía. Aún sabiendo quién se apropia y enriquece de lo nuestro, mientras sobrevivamos con pavo o pernil, con ron o cervezas, lo dejamos suceder.
Es que aunque no nos bombardeen parecemos estar contentos con las bases mientras los soldados en ellas salgan a beber y comer frituras en los ventorrillos que le rodean. Si, eso. Porque los contratos de mantenimiento buenos y jugo$$os ya saben a quienes se los van a dar y ya se los dan.
Lo triste además de eso, es que después de que el esfuerzo reciente de muchos convirtieron a PR en un lugar conocido internacionalmente, con una imagen culturalmente atractiva, con gente agradable y bello para visitar, en unos meses los animales de allá en el norte y la tonta con iniciativa en el saqueo que nos gobierna, nos convierten en una imagen o realidad de base militar.
Si, de una isla de fiesta, música, comida, color y alegría nos convierten en una isla guerrerista. Somos un país que tira a un lado el hecho de que celebró por meses y hace apenas unos pocos lo enorme y talentosos que somos. Tanto lo somos que recibimos el galardón mayor que otorga el archipiélago, ess de «Puerto Rico está cabrón’”.
Ahora aceptamos convertirnos en parte de un frente de guerra y sobre todo un punto vulnerable al ataque en un fuego cruzado. Si, el turismo desarrollado y manejado de forma adecuada es una industria que puede aportar mucho a una economía. No, no tiene que ser como el de Hawaii. Ahí está la República Dominicana cerca, y casi todo el Caribe, por mencionar solo los más cercanos, ¿Hay alguien que haga turismo familiar a bases militares, sea de quien sea la base?
Con esta marcha atrás a algo que tanto trabajo, lucha y sacrificio dio cambiar, triste destino el nuestro. Si, porque destino de violencia, es lo que ya tenemos y el de destrucción económico, cultural y humano el que nos espera.



