El clima determina si residentes de islas municipios viajan

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CLARIDAD

No hay planes de contingencia para viajeros varados, denunciaron varias voces

 

La muerte de Sheila Sanabria, residente de Vieques que falleció poco después de denunciar las condiciones del transporte marítimo, provocó la indignación de varias organizaciones y figuras sociales por suponer un caso de negligencia estatal. La ciudadana conformaba parte de un grupo de viequenses que, desde el 3 de febrero, aguardaba por la reanudación del servicio de lanchas.

Pernoctando en sillas, bancos, debajo de carpas o en el simple piso, docenas de residentes de la Isla Nena denunciaron no haber recibido apoyo alguno por parte de la Autoridad de Transporte Integrado (ATI) o HMS, la compañía encargada del servicio a través de una alianza público-privada.

“Dos viajes de ferris de Ceiba a Vieques no pudieron atracar en Vieques desde ayer por el alto oleaje. Un viaje salió en el nuevo ferri la Borinqueña, a las 8:00 p.m., con pasajeros y vehículos. Cuando no pudieron atracar en Vieques por el alto oleaje, el ferri regresó a Ceiba aproximadamente a las 10:00 p. m.”, lee un comunicado conjunto que integra a residentes y comerciantes de la isla municipio.

Por igual, las personas tuvieron que intentar otro viaje la madrugada siguiente,a las 4:30a.m., sin poder arribar a Vieques. A las 7:00 a. m., los pasajeros regresaron “cansados, frustrados y vomitando” al puerto de Ceiba. Entre los pasajeros, la comunidad destacó a una madre con su bebé recién nacido, adultos mayores y personas con condiciones médicas. Tomados por sorpresa a causa del clima, algunas de estas personas tuvieron que acudir a una farmacia para reabastecerse de medicinas.

“Esto es un desastre, un caos”, agregó José Rivera, residente de Vieques.

Las condiciones también retrasaron el envío de alimentos para comercios locales. Aliziris Rivera, propietaria de Superdescuentos Morales, indicó que su mercancía de vegetales y carne se atrasó porque tenía dos camiones varados en la Isla Grande. En respuesta a la situación, la comerciante de Vieques propuso una reunión con el alcalde de la isla municipio y la Autoridad de Transporte Integrado (ATI).

Un día después de estas denuncias, el 4 de febrero, Sheila Sanabria falleció en el Caribbean Medical Center, en Fajardo. Días antes, la viequense había advertido ante la prensa los estragos de tener que esperar para llegar a su hogar e informó que viajaba sin el medicamento para su hipotiroidismo.

“Esperamos que HMS y el Gobierno de Puerto Rico puedan proveer alternativas para que los residentes lleguen a casa. Esperamos que HMS provea comida a los pasajeros. Si dura esta situación de mal tiempo hoy, se necesita encontrar un hospedaje para los pasajeros. ¿Dónde están los albergues de desastres en Ceiba?”, concluyeron, a un día del fallecimiento de Sanabria, el grupo de viequenses.

En esta línea, una fuente de entero crédito coincidió en que ni la empresa ni el gobierno estaban preparados para atender a los pasajeros varados. También reveló que el alcalde de Ceiba, Samuel Rivera Báez, fue apercibido de la situación luego de haber ocurrido y que su homólogo de Vieques, José Junito Corcino, criticó la falta de comunicación.

“No hubiese resuelto el problema, pero habría ayudado. Porque entonces no tienes a esa gente durmiendo en el carro. Así mismo lo contaron, que llevaban dos días sin bañarse porque no conseguían un hostel o un hotelcito para dormir. La comunicación hubiese ayudado un montón”, afirmó a CLARIDAD.

No obstante, la fuente igualmente reconoció que las condiciones del tiempo imposibilitaron cualquier viaje a Vieques o Culebra. Para un viaje, contó, se consideran factores como el tiempo, las corrientes, la marejada o los vientos de temporada. De haber algún fenómeno, como la Marejada de los Muertos que aumenta el oleaje, los viajes pueden quedar suspendidos indefinidamente.

“Una marejada fuerte puede virar un camión. Ha pasado. A veces, cuando hay mal tiempo, no se llevan los camiones por temor a que se viren. No todo el tiempo pueden salir. Uno entiende que si la barcaza no puede salir, no siempre es culpa del capitán… Tampoco es cuestión de cuántos motores tiene el bote. Es una pena, de verdad. El problema es el mal tiempo. Hay un asunto de riesgos con la seguridad de la tripulación o riesgos de encallar”, explicó.

Las lanchas que actualmente circulan entre Vieques, Culebra y Ceiba integran algunas de la antigua Autoridad de Transporte Marítimo (ATM) —Isla Bonita, Cayo Largo, Cayo Blanco, Santa María— y las de HMS —Silver Wind, Breezy Point, Flor de Maga y Borinqueña. Estas últimas dos operan con dos motores; es decir, menos fuerza.

“Para atracar no se necesitan cuatro motores. Hace falta pivoteo. Eso no importa por los motores, eso importa por el tiempo. Uno puede tener un bote nuevo, espectacular; pero eso va a dar problemas mecánicos si sale en mal tiempo. Aquí no hay bote que aguante un oleaje. Incluso, si un bote es más grande es más posible que caiga”, agregó la fuente anónima.

Cayo Blanco, por ejemplo, es una nave alta y angosta. Esos rasgos, elaboró, la hacen más susceptible al viento y a los naufragios.

“El problema, lo que está mal, es que no hay ayuda para la gente varada. Es todo por falta de coordinación y comunicación. ¿Por qué no llamaron al alcalde ese mismo día? Tantas escuelas cerradas que pueden agarrar y usar de albergues”, opinó la fuente.

La situación con relación al transporte marítimo, además, ha recibido el repudio de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés).

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