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El tutor fiscal nos enseña a contar

Como si fuéramos estudiantes de aritmética de primer grado, el presidente de la Junta de Control Fiscal (JCF), José Carrión III, un empresario multimillonario que ahora funge de tutor fiscal de nuestro pueblo, nos enseña a contar desde una columna publicada el pasado lunes en un diario de San Juan. Pretende convencernos de que la única alternativa para salvar el “retiro” de cientos de miles de empleados públicos pensionados y activos, es recortar en un 10% las pensiones de los maestros y demás retirados del gobierno central y en un 17% las de los pensionados de la Universidad de Puerto Rico (UPR). Después de todo, el quid del asunto es que 2+2 son 4, y nunca podrán ser 6, según la sentencia brutal de Mr. Carrión III.

Como si nuestro pueblo no lo supiera, el tutorial de Carrión III comienza explicando cómo por décadas se ha sacado dinero que luego no se repone de los planes de retiro públicos en Puerto Rico, y como esta práctica nefasta ha terminado por desangrar los mismos. El momento ha llegado, dice, de detener la sangría tomando medidas drásticas. El problema con las medidas drásticas de Carrión III es que van dirigidas a quienes menos las merecen. El remedio que propone es peor que la enfermedad terminal que padecen los sistemas de retiro, y de materializarse, habrá decenas de miles de pobres más en Puerto Rico, pensionados y pensionadas que ya hacen malabares para subsistir y pagar puntualmente lo que les corresponde con sus menguadas pensiones. En su inmensa mayoría, estas son personas que, ya por su edad o su estado de salud, no pueden trabajar ni reponer el ingreso perdido.

Tomemos el ejemplo al azar de una familia de retirados: ella, pensionada de la Universidad de Puerto Rico; su esposo, un pensionado de una agencia del gobierno central, y la hija de ambos que vive junto a ellos, pensionada del Departamento de Educación. Supongamos que entre la pensión de la UPR y el Seguro Social, la pensionada recibe $2,500 mensuales. Entre ambos ingresos, el esposo recibe $1,500, y la hija $1,200 de su pensión de maestra, sin Seguro Social. Un ingreso familiar total de $5,200 mensuales que se reduciría de golpe en $695 mensuales, aplicando el 17% de recorte a la pensión de la UPR y el 10% de recorte a las otras dos pensiones. Esto representaría una reducción anual de $8,340 en el ingreso de esta familia de retirados. Dramático, ¿verdad?

Otro caso: una pareja de maestros retirados que reciban $1,500 al mes cada uno, tendrían, luego del recorte de 10%, una reducción mensual de $300 entre los dos; $1,800 menos cada año. De ahí, los que viven alquilados o no han saldado sus hipotecas, pagan la casa, la luz, el agua, el teléfono, los alimentos, el mantenimiento de la vivienda y los seguros, los deducibles de visitas a médicos y medicinas, y la transportación, entre otros gastos esenciales. Esto no incluye gastos por emergencias, hospitalizaciones o incidentales, o de cuidados especializados de salud, si padecen de condiciones crónicas o están incapacitados.

Sin duda, habrá situaciones aún peores. Con el plan de Carrión III y la JCF, muchos miles de pensionados serán empujados a la más absoluta indigencia, precisamente en el momento de mayor debilidad de las agencias con que cuenta el Estado para asistirlos. Quedarán, entonces, a la merced de la caridad de familiares, vecinos, o de las instituciones sin fines de lucro que se dedican a atender estas situaciones.

Pero las penurias de los pensionados no forman parte de la cartilla de Carrión III. Él quiere convencernos de que no hay otra alternativa. Para hacerlo, recita como un mantra el listín de irresponsabilidades, malas decisiones y peores manejos, politiquería y pillaje que ocurrió por décadas y que “quebró” los sistemas de pensiones y trajo a nuestro país hasta este callejón sin salida. Colocándose al margen de dichos sucesos, su tutorial no propone medidas que afecten a los perpetradores del despojo. No habla de investigar, ni de sancionar, ni siquiera de resarcir al País con la satisfacción de ver los nombres de los responsables de esta debacle ventilados públicamente, escritos en letras rojas en una lista de infames.

En la aritmética de Carrión III, hay que hacer “borrón y cuenta nueva” con el pasado. No hay propuesta concreta para que las instituciones financieras que traficaron con los activos de los planes de pensiones, y con los llamados bonos de Puerto Rico, no lo vuelvan a hacer. Nada, para que los conglomerados financieros extranjeros que se han lucrado y ahora fungen de asesores, no puedan regresar con sus malas prácticas. Nada, para que los políticos y funcionarios de gobierno se ajusten el cinturón de los gastos, y dejen de conspirar para mantener a sus allegados con los haberes de todos. No hace mención de que el Gobierno de Estados Unidos- que ostenta el poder absoluto sobre Puerto Rico- asuma alguna responsabilidad porque sus líderes se cruzaron de brazos mientras se estafaba a su colonia, permitiendo que las cosas llegaran hasta aquí.

Nada de eso figura en el tutorial de Carrión III. Tampoco habla de limitar los gastos exagerados de la Junta que preside y que paga nuestro pueblo, ni los salarios exorbitantes de sus principales funcionarios, ni las facturas extravagantes de sus contratistas; ni los conflictos de interés entre varios de sus integrantes.

Sobre nada de eso nos educa el tutor. Su curso de aritmética es para los que no lo necesitan, porque llevan años machacando números para poder aspirar a vivir con dignidad en un país que cada vez se lo permite menos. Carrión III insiste en hablar del sacrificio que tienen que hacer los que ya lo están haciendo. Se expresa así porque lo cree así. Él sabe, por experiencia propia, que es inútil hablar de hacer sacrificio a los que les sobra, porque no conocen el significado del concepto.

De paso, hay un dato muy curioso en el mencionado escrito de prensa. Carrión lo firma con su nombre de pila, pero omite los “tres palitos” (III) que utiliza siempre y que son el símbolo de su privilegiada condición. Les invito a reflexionar por qué lo hizo.

Huracanes dejan al descubierto décadas de negligencia gubernamental en preparación para el cambio climático en el Caribe (1ra.parte)

Por Freeman Rogers, Omaya Sosa Pascual y Emmanuel Estrada López

Centro de Periodismo Investigativo

Dinelle Henley siente temor por su natal Cane Garden Bay, una de las playas más emblemáticas y prístinas del Caribe.

Al igual que gran parte de las Islas Vírgenes Británicas (BVI por sus siglas en inglés), el popular pueblo costero fue devastado por vientos, olas e inundaciones cuando el ojo del huracán Irma pasó directamente sobre el territorio el 6 de septiembre.

Ochenta millas náuticas al oeste, Alexis Correa se siente igual. Aunque Dinelle y Alexis no se conocen, hablan idiomas diferentes y sus gobiernos no tienen ninguna relación, Correa también ha visto de primera mano lo que la furia de un huracán de categoría 4 es capaz de hacer a una isla pequeña y vulnerable. Cuando el 20 de septiembre el huracán María devastó a Puerto Rico con sus vientos de 155 millas por hora, voló techos, estructuras, puentes y carreteras en toda la isla.

Pero Correa ha estado viendo un preludio de esta destrucción en su comunidad durante más de una década. El mar primero se llevó el centro comunal y cultural de su barrio Parcelas Suárez en el municipio de Loíza. Luego, el huracán María se llevó la cancha de baloncesto y el parque. Los lugares eran una parte integral de esta comunidad una de las más afectadas por la pobreza, la delincuencia, la discriminación y la limitada movilidad social en Puerto Rico. Su destrucción ha dejado a los residentes prácticamente sin opciones.

“Aquí nos reuníamos la Junta Comunitaria y los residentes, pero también celebrábamos las bodas, y los quinceañeros”, dijo Correa mientras miraba las ruinas del edificio, que también servía como guardería antes de que cerrara en 2002 debido al daño causado por la erosión. “Nos movimos a la cancha de baloncesto en el parque. Pero el huracán María la destrozó y ya no tenemos un lugar donde todos podamos encontrarnos. Dependemos de comunidades hermanas, pero no todos los residentes pueden llegar”, agregó.

En Santa Cruz, el agricultor orgánico Luca Gasperi está igualmente angustiado, pero no sorprendido. Él cree que las tormentas consecutivas de septiembre que azotaron a las Islas Vírgenes Estadounidenses (USVI por sus siglas en inglés) fueron consistentes con otros patrones climáticos que había estado notando por años.

“Todo es más intenso”, dijo mientras su esposa, Christina, vendía vegetales un sábado por la tarde en la finca de 40 acres que operan en las tierras de los padres de él.

Luego enumeró las evidencias: una sequía prolongada en el 2015, unas lluvias cada vez más pesadas y, por primera vez en más de una década, de repente, no puede cultivar brócoli. Otro huracán, agregó, podría ser la gota que colme la copa.

“Para nosotros es preocupante, si sucede de nuevo …”, dijo, mientras su voz se apagaba. “La forma en que las tormentas de este año se fortalecieron tan rápido es el asunto”.

Henley, Correa y Gasperi culpan al cambio climático acelerado por el calentamiento global, y a la inacción de sus gobiernos la gravedad de las pérdidas de sus islas, y están preocupados de que el océano y los eventos climáticos extremos como Irma y María continúen exponiendo la fragilidad de sus infraestructuras así como las defectuosas prácticas de construcción que persisten en estos territorios.

Según una investigación regional el Centro de Periodismo Investigativo (CPI) y media docena de medios de comunicación del Caribe, sus historias son un retrato de cómo el cambio climático no solo erosiona las costas de estos territorios y otras islas del Caribe, sino que además destruye la vida comunitaria y la actividad económica, a plena vista, sin que los gobiernos tomen acción para proteger a los ciudadanos.

Los expertos concurren. Ramón Bueno, coautor de uno de los pocos estudios existentes sobre cambio climático en el Caribe, dijo que hay consenso en la comunidad científica en que el aire más caliente en la atmósfera, causado por el calentamiento global, transporta más humedad, la cual, a su vez, aumenta el nivel del mar y provoca tormentas más fuertes, con más lluvia y peores marejadas. Estas fueron algunas de las conclusiones del informe más reciente del Panel Intergubernamental de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), titulado 5to Informe de Evaluación (AR5), publicado en Noviembre 2014. El IPCC, donde colaboran más de 2,000 científicos de 195 países socios, es la principal fuente mundial de información científica sobre el cambio climático y sus efectos.

“Mientras que puede ser que la frecuencia en el número de huracanes no cambie mucho, o incluso que disminuya algo en su total, lo que es cada vez más probable con el calentamiento es que una mayor proporción sean de ‘altas categorías’ — o sea que probablemente veamos más de los peores aunque en total no hayan más tormentas”, dijo Bueno. El científico trabajó en el Instituto Global de Desarrollo y Medio Ambiente de la Universidad de Tufts (GDEI, por sus siglas en inglés) y fue científico del Instituto Ambiental de Estocolmo y, además, desde 2013 ha sido un consultor independiente especializado en cambio climático.

“El problema es que, como el 2017 puso bien claro, unas pocas tormentas de Categoría 4 o 5 representan una muy seria amenaza a la sustentabilidad de las comunidades en las islas del Caribe; peor cuando el mismo sitio es ‘tocado’ por más de una. Tras María, una mera tormenta tropical, o huracán de Categoría 1, sería devastador”, agregó.

El Dr. Kerry Emanuel, profesor de ciencias atmosféricas en el Massachusetts Institute of Technology (MIT), donde actualmente está trabajando en dos estudios sobre el impacto de los huracanes en el Caribe, afirmó que hay consenso en dos efectos del cambio climático: primero, el nivel del mar está subiendo y, segundo, la cantidad de lluvia está aumentando. Puntualizó que ambos efectos están destinados a causar serios daños por inundaciones provocadas por huracanes en el Caribe.

En la ciudad costera de Rincón, en el noroeste de Puerto Rico, Julián Rodríguez sabía que en 10 años podrían pasar muchas cosas, pero no imaginaba que sus dos apartamentos familiares en la playa — una inversión de más de $400,000 — pudieran destruirse de la noche a la mañana. Durante el huracán María, el mar socavó los cimientos del Rincón Ocean Club II, un condominio de tres pisos junto a la playa y su sueño se convirtió, literalmente, en sal y agua.

“Si te soy honesto, me imaginaba que esto iba a pasar. Habí?a? visto que esto había pasado tres veces ya, con tormentas tropicales que pasaban por el sur de Puerto Rico; aunque no le dieran a la isla y en Rincón no cayera una gota de lluvia, la marejada llegaba y la verja del condominio terminaba en el mar. Cuando me dijeron que venía un huracán categoría 4, yo sabía la que había”, recordó.

Cuando su familia compró los dos apartamentos, Julián recuerda haber haber jugado en una playa arenosa de unos 30 pies de ancho. Nunca se le ocurrió que el mar acabaría tragándose el edificio, que tiene poco menos de 15 años. “Y muchos de los que tienen, o tenían, apartamento aquí todavía deben hipoteca. Uno compra esto pensando que de aquí a 30 o 40 años todavía lo va a tener”, dijo.

Hace 10 años Ramón Bueno y sus colegas en Tufts GDEI —Cornelia Herzfeld, Elizabeth A. Stanton y Frank Ackerman — vieron esto venir. En su estudio El Caribe y el Cambio Climático: Los costos de la inacción, realizado en el 2008, advirtieron que las dos docenas de naciones y territorios insulares del Caribe, con sus 40 millones de habitantes, eran particularmente vulnerables a los efectos del calentamiento global, aunque figuran entre los países que menos han contribuido a la emisión de los gases de efecto de invernadero que provocan el fenómeno.

Los investigadores analizaron escenarios optimistas y pesimistas, basados en los parámetros de estudio utilizados por el IPCC. y proyectaron pérdidas de $22 mil millones para el año 2050 — o el 10% del Producto Interno Bruto de la región, analizando los daños promedio por huracanes, pérdidas de turismo y daños a la infraestructura debido a los aumentos del nivel del mar provocados por huracanes, No obstante, las proyecciones individuales de pérdidas varían mucho de una isla a otra, con algunas en el rango del 40% y Haití en la parte superior con un 61%.

“A medida que los niveles del océano aumentan, las islas más pequeñas pueden desaparecer bajo las olas. A medida que las temperaturas aumentan y las tormentas se vuelven más severas, el turismo — el elemento vital de muchas economías caribeñas — se reducirá y, con ello, se reducirán también tanto los ingresos privados como los impuestos públicos que financian la educación, los servicios sociales y la infraestructura”, dijeron los científicos.

Ahora el impacto concreto del aumento del nivel del mar y de las temperaturas, y los fenómenos meteorológicos extremos no es una proyección futura, sino una dura realidad. La investigación regional de CPI documentó que ya están ocurriendo inundaciones continuas, desplazamientos de poblaciones, pérdida significativa de costas e impactos sobre negocios turísticos en lugares como Puerto Rico, BVI, USVI, Dominica, Panamá, República Dominicana y Haití.

La isla de Palominito, un conocido punto para navegantes y turistas en la costa este de Puerto Rico, casi ha desaparecido.

Los huracanes recientes incrementaron drásticamente la erosión costera y expusieron la fragilidad de la infraestructura y el impacto, que en cientos de casos resultó letal, para los ciudadanos de las islas que fueron más afectadas: Puerto Rico, BVI, USVI, Dominica, Barbuda y Saint Martin.

“Como región, ahora tenemos que mirar particularmente los eventos del año pasado y las proyecciones del futuro y concluir que esta es la nueva realidad para el Caribe y tenemos que protegernos”, dijo el Dr. Ulric Trotz, el subdirector y asesor científico para el Centro de Cambio Climático de la Comunidad del Caribe en Belice.

En medio de la devastación catastrófica que Irma provocó en las BVI, es fácil olvidar que otro desastre natural había azotado el territorio unas tres semanas antes.

Mientras los residentes se preparaban para el desfile anual del Festival de Emancipación en agosto, el cielo se oscureció y empezó a llover. Acto seguido, se canceló el desfile. Un puñado de compañías se presentaron de todos modos, bailando por la ciudad capital de Road Town, mientras caían truenos y llovía torrencialmente.

Durante las próximas 24 horas, cayeron unas 16 pulgadas en partes de la isla de Tortola. La ciudad capital y otras áreas se inundaron a un nivel sin precedentes.

Desde entonces, líderes han llamado al desastre “La inundación del siglo”. La directora del Departamento de Manejo de Desastres de las BVI, Sharleen Dabreo, indicó que desde el 2003, las inundaciones catastróficas llevan golpeando al territorio en un ciclo de siete años.

“No son sólo Irma y María. Es que tienes estos eventos de inundación provocados por estas depresiones [climáticas], que es algo que no tenías en el pasado”, dijo DaBreo y agregó: “Tiene que haber una mejor relación entre la comunidad científica y los elementos de planificación de desarrollo del gobierno”.

La profesora de geología y geógrafa de la Universidad de Puerto Rico, Maritza Barreto-Orta, quien ha realizado numerosos estudios sobre la erosión de las playas en Puerto Rico y la República Dominicana, concurre. En Puerto Rico encontró que, entre 1970 y 2010, el punto de medición más afectado, que se encuentra precisamente en Loíza, tuvo una pérdida neta de 70 metros. Desde 2011, en algunas áreas, el promedio de pérdida anual (de dos metros) ha aumentado a más de cuatro metros.

Una semana después de María, Barreto y su equipo visitaron el 75% de las 1,225 playas de Puerto Rico y documentaron visualmente la marcada erosión y aplanamiento provocada por el ciclón. El caso más grave fue encontrado en el sector La Boca en el municipio de Barceloneta, donde la playa se redujo de sus 60 metros (180 pies) a solo cuatro metros (12 pies). Actualmente la catedrática está solicitando fondos estatales y federales para actualizar su estudio ancla de erosión costera completo.

“Siento que hay una falta de confianza hacia la academia y eso es un problema grave porque el gobierno tiene que confiar en la información que generan los expertos y los científicos”, dijo. “Al mismo tiempo, la academia debe ir a vistas públicas y dejarse sentir, porque el conocimiento que generamos es importante para la política pública”.

La realidad virtual y la propiedad privada: Ready Player One

Si entendemos que la realidad virtual es un mundo tridimensional que imita casi a la perfección una realidad material, entonces es posible transcender la idea de que éste puede ser únicamente creado por computadoras. ¿Podríamos también llamar virtual aquella realidad creada en un espacio teatral donde el espectador interactuaría con otros seres? ¿Qué tal la realidad creada por un grupo de jugadores que guiados por un “dungeon master” enfrentan seres míticos que obstaculizan su misión? El espacio creativo en estos “role-playing games” es tan real como cualquier simulación computarizada. Todos los que coexisten en estos espacios participan en la creación de esta realidad. A diferencia de un texto literario, donde usualmente un solo autor construye el mundo a través de su uso particular del lenguaje para que el lector lo experimente, una realidad virtual está siendo creada constantemente por sus habitantes. De esta manera, un árbol es un signo que sólo se puede reconocer como tal si todos los que pueblan ese espacio están de acuerdo. Entonces, el espectador, tanto como el “dungeon master,” el director o escenógrafo, los actores profesionales, y los programadores de computadores, entre otros, colaboran para diseñar la forma que toman estas realidades.

¿Quién entonces se puede declarar como el dueño de estos mundos virtuales cuando todos participan de su creación? La película Ready Player One (EEUU, 2018), dirigida por Steven Spielberg y basada en la novela de Ernest Cline (que también escribió el libreto junto a Zak Penn), trata de manera sumamente simplista estos temas. La historia manipula al espectador a aceptar sin cuestionamiento que sólo un hombre con complejo mesiánico, una corporación, o hasta un grupo de compañeros de lucha se adueñen del OASIS, el mundo donde cada habitante campea por su respeto.

Ready Player One se lleva a cabo en el 2045, una distopía futurista demasiado similar a la nuestra donde los de abajo continúan habitando lugares marginados mientras los de arriba venden su dignidad al mejor postor corporativo. Wade (Tye Sheridan) es un adolescente que escapa de su realidad opresiva a través de la tecnología. Entre una montaña de carros, el protagonista entra a su lugar secreto dentro de una camioneta abandonada. Allí esconde todo el equipo necesario para acceder al OASIS, un mundo virtual creado por el huraño Halliday (Mark Rylance). En el OASIS, cada persona asume una identidad alterna o avatar con el cual interactúa con otros habitantes de este mundo. Halliday ha pensado hasta en el más mínimo detalle al crear un espacio que continúa siendo expandido por todos los que lo cohabitan. Pero el OASIS queda sin dueño cuando Halliday muere. A lo Willie Wonka, que en la película Willie Wonka and the Chocolate Factory (dir. Mel Stuart, EEUU, 1971) decide poner en una competencia secreta a un grupo de niños para ver cuál merece ser el dueño de su fábrica de dulces, Halliday deja una serie de pistas dentro del mismo OASIS para que el primero que las resuelva herede su mundo virtual. Por su extenso conocimiento del OASIS, Wade se convierte en el líder de un grupo diverso de rebeldes que batallan por resolver los acertijos de Halliday. Su mayor antagonista es una corporación millonaria dirigida por Sorrento (Ben Mendelsohn), un gusano corporativo que cuenta con un ejército de empleados, mercenarios y la tecnología más avanzada de esa realidad.

El mayor logro de Ready Player One es precisamente el complejo y multidimensional mundo del OASIS que bombardea al espectador con constantes referencias a la cultural popular de los pasados cincuenta años. Spielberg hace del OASIS una explosión de presencia inigualable donde cohabitan avatares que van desde Chucky de la serie de horror de Child’s Play (EEUU, 1988-2017) y el gigante de acero de The Iron Giant (dir.Brad Bird, EEUU, 1999) hasta King Kong y Jack Torrance de The Shining (dir. Stanley Kubrick, EEUU, 1980), entre muchos otros. Se requieren varias visitas al cine para tratar de identificar el sinnúmero de referencias a películas como Back to the Future (dir. Robert Zemeckis, EEUU, 1988), Star Wars (dir. George Lucas, EEUU, 1977), Silent Running (dir. Douglas Trumbull, EEUU, 1972) y Gremlins (dir. Joe Dante, EEUU, 1984), entre muchísimas otras. Sin embargo, la maravilla de esta explosión masiva de referencias carece de una buena historia que sirva de hilo conductor.

El mundo exterior en el cual habita Wade nunca se desarrolla y la mayoría de los personajes se limitan a estereotipos unidimensionales sin ningún brillo. Inclusive, el mensaje central de la película, que es la amenaza de las corporaciones que luchan por regular espacios virtuales como el Internet para su propio lucro, se diluye ante el conflicto dramático que es la competencia por adueñarse del OASIS. Tal parece que considerar un mundo realmente libre es una atenta en contra de nuestra manera de vida. Por eso, Cline y Spielberg proponen en Ready Player One que unos dueños simpáticos siempre defenderán la libertad de ese mundo virtual, aunque el OASIS siga siendo en esencia una propiedad privada.

Hace exactamente treinta años, Who Framed Roger Rabbit (dir. Robert Zemeckis, EEUU, 1988) arguyó que Toontown, el caótico pueblo donde residen todos los dibujos animados con los que crecimos, sólo le puede pertenecer a sus habitantes. La película no sólo redefine con mucho color y comedia el claroscuro mundo del film noir, sino que también usa como símbolo de la avaricia capitalista a Judge Doom (Christopher Lloyd), uno de los villanos más memorables del cine estadounidense. El horror de la propiedad privada amenaza la inocencia y la libertad de Toontown. Sin embargo, en Ready Player One, el OASIS se convierte en un reino vacío desde el cual Spielberg nos recuerda que la cultura popular tiene dueño y que cada referencia visual le debe haber costado una millonada. Pero su inversión se justifica no por el logro de una buena película, sino por los millones que generará en taquillas alrededor del mundo.

Las diversas valentías de don Pedro Albizu Campos

A menudo se cita la inspiradora frase de Albizu Campos de que “la patria es valor y sacrificio”. Lo que no se explica bien es que, para él, el primer acto de valor fue uno de carácter intelectual.

Efectivamente, a su llegada de Harvard Albizu concentró su atención en un acto intelectual de mucho valor. Se trataba de formular una nueva interpretación de la situación colonial de Puerto Rico. José Martí había hecho lo mismo, para Cuba, antes de la fundación del Partido Revolucionario Cubano. Bolívar hizo lo mismo, para la América entera, después de su retorno de Europa, y de emprender lo que parecía una idea lunática: la libertad de nuestros pueblos.

No hay que moverse a error. El Puerto Rico a que Albizu regresó en 1920 presentaba una situación tan o más desesperante que el actual. La pobreza dominaba la vida diaria de las masas trabajadoras. Ni siquiera había una ‘Junta de Control’, que dictara la política económica de la colonia. Las decisiones las tomaba, de manera autocrática, un gobernador nombrado directamente por el presidente de Estados Unidos, bajo la supervisión directa del Departamento de Guerra. Ideológicamente, cundía el apego político-partidista a la presencia del imperio en nuestras vidas. Ninguno de los líderes importantes de la época planteaba la ruptura abierta con el régimen colonial. Ni en forma ni en contenido. Cuando más, coqueteaban para ganar prestigio, entre un pueblo que era fiel a su cultura. A la vez, el país era una rica fuente de ganancias para las compañías azucareras, tabacaleras e importadoras de medios de vida.

Lejos de refugiarse en el fatalismo o el academicismo abstracto, Albizu redefinió la década de los XX como una llena de oportunidades únicas para avanzar un proyecto radical de emancipación nacional. Es decir, invirtió el paradigma. Allí donde algunos sólo veían la inevitabilidad de colaborar con el régimen o de refo rmas secundarias, Albizu vio la posibilidad de quebrarle el espinazo al imperio. Esto, antes de que llegara las crisis del 1934 que, como hoy hizo María, jamaqueó la hegemonía del capital en la isla. Y Albizu llegó a esa visión mediante un acto de gran valentía intelectual. Sus escritos de 1926-1930 reconceptualizaron la visión que se tenía en Puerto Rico de nuestra historia. De ahí surge una nueva definición de la patria que, lejos de ser abstracta o idealizada como en José de Diego, quedó preñada de contenido concreto: la patria es, ante todo, el valor y sacrificio de organizarse para constituirnos en un pueblo independiente. Ya no era asunto de mugir, sino de embestir con inteligencia y efectividad.

Es difícil decir que en la década de los XX nuestro pueblo tenía más conciencia anticolonial que ahora, en un tiempo como ese en que hasta los independentistas enarbolaban en sus eventos la bandera de Estados Unidos. No creo correcto tampoco afirmar que en esa década había un espíritu de movilización mayor que el de ahora. Este es un pueblo que a lo largo del siglo XX no ha tenido otra disposición que no sea la de movilizarse. Sí, a veces en apoyo a partidos reformistas y coloniales, pero no pocas veces a favor de reclamos que indican una ruptura. ¡Ya habría querido Albizu Campos encontrarse con una coyuntura como la actual! ¡Qué no habría hecho!

Ante el reproche de qué hacen los puertorriqueños que no se rebelan, hay que preguntarse qué hace la izquierda que no se unifica y que no acaba de revolucionar, de una vez por todas, esta isla llena de tanto desencanto. Ese paso no habrá de suceder meramente con consignas abstractas. ¡Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra! En particular los viejos, tenemos que abrir paso a la juventud, que hoy se muestra briosa y dispuesta al combate. No es que mi generación no haya dado lo mismo de sí; es que, aun así, nos quedamos cortos. Pues arranquemos de nuevo, no por los viejos caminos de las victorias parciales alcanzadas (que no han sido pocas), sino por senderos distintos. ¡Crear; é vsa es la palabra del momento! Como hizo Albizu, joven aún, en la década de los veinte.

El Proyecto Enlace: No cabe en ninguna otra agencia, ni bajo un privatizador

El Proyecto Enlace del Caño Martín Peña (PECM) trabaja para la rehabilitación de las ocho comunidades que le rodean con la finalidad de que se pueda llevar a cabo el dragado del Caño, con tan sólo un presupuesto de un millón de dólares al año. Mientras el presupuesto de la Junta de Control Fiscal (JCF), impuesta por el Congreso de Estados Unidos, sobre el pueblo de Puerto Rico tiene un presupuesto de $60 millones. El presupuesto de la Junta -que sale del Fondo General del Gobierno de Puerto Rico- aumentará a más del doble para el próximo año fiscal.

La noticia de que el Proyecto Enlace figura entre las agencias que serían eliminadas en el nuevo Plan Fiscal del gobierno de Ricardo Rosselló Nevares, tomó por sorpresa al liderato del G8.

“Sí nos tomó por sorpresa entendiendo que esta noticia es de octubre 2017 tenemos la esperanza de que en el nuevo borrador fiscal no aparezca, esto es un atraso a este proyecto del dragado del Caño que llevamos muchos años luchando porque esto se realice ya que vemos la luz más cerca a esa esperanza es un golpe muy fuerte para todos nosotros”, declaró a CLARIDAD, Lucy Cruz, presidenta del G8, organismo que agrupa a las ocho comunidades que rodean el Caño.

Junto a la presidenta de la Comunidad Parada 27, Aileen Morales, las líderes comunitarias revelaron que hace una semana tuvieron una reunión en la Fortaleza con una ayudante del Gobernador, la cual dijeron “fue muy buena la reunión y salimos con más esperanzas de las que teníamos, entendemos que por esa parte nos sorprende entonces esa noticia”. Incluso indicaron que hace escasamente un mes el Gobernador nombró a los cinco integrantes a los que tiene derecho a nombrar a la junta de directores del PECM.

Ante lo inesperado de la noticia y en medio de su consternación Morales recordó que la propia JCF el pasado año en uno de sus informes al Congreso de EE UU dijo que el Proyecto Enlace era uno prioritario. “Así que es una cosa contradictoria en el mensaje del gobernador, hace un mes también dijo que era un proyecto prioritario y el Estuario de la bahía y el Caño de Martin Peña así que por eso es que nos sorprende”.

Las líderes comunitarias dijeron reconocer que hasta el momento han trabajado mano a mano con la actual administración y han logrado muchos avances, por lo que volvieron a expresar que la noticia les chocó. Tras el anuncio, Cruz dijo que la Junta de Directores está en proceso de reunirse. “No queremos dar palos a ciegas esto es especulativo en realidad, nadie sabe nada, son cosas que fluyen por distintos oídos”.

La presidenta del G8 defendió que el Proyecto Enlace es una corporación que ha probado ser eficiente que trabaja con un presupuesto operacional de un millón de dólares. “No creo que le hace gran daño al gobierno tenemos aquí empleados que tienen hora de entrada y prácticamente no tienen hora de salida porque tienen un compromiso con estas comunidades donde la participación ciudadana ha sido la pieza clave para que estos procesos tanto de realojo de ubicación de las personas y los trabajos de infraestructura puedan ser un éxito”.

En esa línea Morales se unió a su compañera Cruz y ambas destacaron que fueron los empleados del Proyecto quienes único los asistieron luego del huracán María y denunciaron que las agencias gubernamentales llegaron después de un mes. “La corporación fue la única que estuvo con nosotros luego de Maria y nos ayudó a salir hacia adelante porque aquí no hubo ninguna agencia gubernamental de ninguno…”.

Cruz fue más allá y cuestionó que luego de 16 años de organizado el Proyecto, haber recibido premios internacionales como el del Premio Mundial del Habitat, que otorga la ONU en el 2016, no ve por ningún lado razones para su eliminación, quién está asesorando al Gobernador y cuáles son sus intenciones, “porque también entendemos que tiene que haber algo detrás de esto, pienso yo”.

Otro cuestionamiento que señalaron es que la corporación se supone que tiene una vida corta de 25 años y casi van por 14, por lo que consideran que lo que queda es bien poco, una vez se drague el Caño la corporación se supone que se elimine. Hasta ahora el dinero invertido en el proyecto es alrededor de $30 millones. Explicaron que el dragado conlleva mucho trabajo de infraestructura y el realojo de familias que viven dentro del caño. El proyecto se trabaja con pareo de fondos federales e incluso con donaciones del sector privado.

Hasta el presente se han realojado más de 500 familias pero todavía quedan entre 400 a 500 por reubicar. Entre ellas familias a las cuales hubo que relocalizar por emergencia luego del paso del huracán. Según dijeron más de 1,200 familias se vieron afectadas por el paso del huracán, hubo familias que perdieron el techo de sus casas por completo o parcialmente y mas de 65 casas fueron destruídas por completo.

Enlace no cabe en ninguna otra agencia, ni bajo un privatizador

Por su parte la directora ejecutiva del PECM, Lyvia Rodríguez, reaccionó que hasta ahora lo que hay es un borrador que plantea el cierre de la corporación y en la eventualidad de que se apruebe finalmente hay que esperar a que el gobierno lo convierta en una acción legislativa que puede ser un plan de reorganización o puede ser un proyecto de ley, por lo que sería prematuro poder establecer qué pasara con el proyecto.

“Si sabemos en términos de principios generales que la corporación se creó con el propósito de viabilizar un plan de desarrollo integral que no cabe sin la participación de la comunidad en la mesa donde se toman las decisiones del dinero y los proyectos”, defendió y observó que el propósito fue salvar el proyecto de los vaivenes políticos.

Rodríguez no ve cómo el Proyecto Enlace pueda ser viable bajo algún otro modelo. Expuso que en este año corriente la corporación recibió del FG para fondos operacionales apenas $915 mil dólares para el próximo año fiscal (2018-2019) sólo el 60% del presupuesto será del gobierno de Puerto Rico, el resto provendrá del gobierno federal y de donaciones. A esto se le suma- continuó- una gran cantidad de voluntarios que en un año normal pueden llegar a 400. Por ejemplo, luego del huracán han recibido más de 800 voluntarios externos, sin contar todo el voluntariado del liderato comunitario, asesoría pro bono, todo eso se pierde si el proyecto se mete en otra agencia. En una agencia dijo “es otra conversación lo hacen porque es un proyecto que está liderado por la comunidad, que ven que hay continuidad, credibilidad, donan tiempo porque ven que va a tener un resultado concreto en la gente”.

Esa colaboración tampoco seria probable si el proyecto es un privatizador o una llamada alianza público privada. “En la medida en que la finalidad de este proyecto sea que la comunidad no sea desplazada es bien difícil levantar el tipo de capital que se requiere para invertir en infraestructura y el dragado del caño de parte del sector privado porque los números no van a estar por ahí para hacer ese tipo de inversión. Eso no quiere decir que en el proyecto no pueda haber algunas oportunidades para el sector privado, las hay y las hemos estado identificando”.

En esa dirección añadió que la idea de la corporación y la creación del Fideicomiso de la Tierra del Caño Martín Peña fue precisamente para evitar el desplazamiento de las comunidades y evitar que el dragado sólo fuese de beneficio para otros desarrollos de marinas y hoteles de cinco estrellas.

Rodríguez llamó la atención a que el planteamiento de eliminación es con respecto a la corporación y expresó que no querían enviar el mensaje a la comunidad de que esa eliminación vaya a destruir “necesariamente” al Fideicomiso y al G8. Ambos entes, dijo, continuarán “con unos retos distintos, con una dinámica de trabajo distinta porque ya no necesariamente el proyecto estaría en una entidad donde esa participación es vital y donde trabaje todo el mundo en la misma dirección pero va a continuar impulsando la agenda para la cual fueron creados”.

A lo anterior agregó que el proyecto del dragado está dentro de un convenio entre el gobierno de Puerto Rico y el Cuerpo de Ingenieros (USCI, siglas en inglés) el cual tiene un presupuesto de $215 millones que incluye la parte federal y la porción de pareo de fondos del gobierno de Puerto Rico. En estos momentos dijo “con los fondos de recuperación de desastres se supone que se le inyecten $15 mil millones al USCI para proyectos en lugares afectados por los huracanes.” El secretario auxiliar del Ejército es quien se supone tiene la potestad de escoger cuáles son los proyectos que va a financiar.

Al describir que el proyecto del caño es uno bien complejo a su vez reclamó que éste representa “una oportunidad para que Puerto Rico tenga un ejemplo de cómo hacer una recuperación por desastre en equidad integral que desplazando a las comunidades pobres afro descendientes sino por el contrario donde se trabaje de una manera respetuosa a la comunidad y con sensibilidad. Construir un proceso de recuperación que tenga sentido para todo el mundo y no sólo para algunos sectores”.