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Dentro de Estados Unidos también hay guerra 

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Además del terrible riesgo de que pueda desatarse una Tercera Guerra Mundial provocada por las agresiones, amenazas e intimidación imperialistas de Estados Unidos hacia otros gobiernos y pueblos del mundo, en el propio corazón de dicha nación también late la amenaza de una Segunda Guerra Civil, cuyo detonante podría ser la extrema polarización política de su población en torno a la estrategia de deportaciones masivas de inmigrantes del gobierno de Donald Trump, el Partido Republicano y el Movimiento MAGA.

La «frontera quebrada» que nunca pudieron arreglar los gobiernos de Barack Obama y Joe Biden se convirtió en un insuperable tema de campaña que impulsó el triunfo de esta segunda administración Trump, la que ha puesto en marcha su anunciada agenda xenofóbica y excluyente que alimenta el odio racial y exacerba las diferencias políticas, religiosas, ideológicas y de toda índole dentro del espectro de la sociedad estadounidense. El Movimiento MAGA y el gobierno de Donald Trump son la expresión contemporánea de la ideología que combatió y derrotó a la sociedad homogénea  («melting pot») que una vez aspiró a ser Estados Unidos, y que fracasó desde su origen cuando se fraguó el desplazamiento de sus pueblos originarios y se estableció una economía basada en la esclavitud de personas secuestradas en África, traficadas en Europa y vendidas como mercancía en este lado del mundo.

Minnesota, estado del medio oeste estadounidense, es el epicentro de la lucha que enfrenta hoy a activistas progresistas y pro derechos humanos con las fuerzas cuasi militares de la Agencia de Control de Inmigración (ICE) y la Patrulla Fronteriza ( Border Patrol), ambos parte del Departamento de Seguridad Interna ( Homeland Security) de Estados Unidos. Esas fuerzas progresistas son las  mismas que por tradición se vuelcan a favor de la paz, la concordia y el buen vivir, y contra la brutalidad policíaca, la segregación racial, las armas nucleares y las guerras de agresión. Son las mismas fuerzas que marchan por los derechos civiles y humanos de trabajadores, mujeres y  sectores vulnerables de la sociedad estadounidense.

Minnesota es un estado de larga tradición liberal, y como en otros lugares similares, las fuerzas de ICE y la Patrulla Fronteriza están confrontando la creciente resistencia civil de los ciudadanos a las redadas de deportación, a la continua violación de los derechos humanos de los inmigrantes y a los métodos violentos utilizados durante las mismas. Esa resistencia pacífica, pero valiente y firme, de la ciudadanía de Minnesota no le ha sentado bien a los agentes de las llamadas fuerzas de  «ley y orden», que han arremetido violentamente contra los manifestantes.

En dos incidentes separados, uno el pasado 7 de enero y el otro, hace apenas unos días, dos ciudadanos estadounidenses, la artista Renée Good y el enfermero intensivista, Alex Pretti, ambos de 37 años, fueron asesinados a tiros por agentes del ICE.  Esta creciente espiral de violencia Federal sobre grupos de ciudadanos residentes de un estado de la Unión empieza a costarle al gobierno de Donald Trump, particularmente en su punto electoral fuerte que fue la lucha contra la inmigración.

Y aunque la secretaria de Homeland Security ha intentado justificar las actuaciones de sus agentes en ambos sucesos, cada vez crece más el clamor popular porque se investigue la legalidad de la actuación de los agentes, y se señalen y castiguen por los asesinatos y la violencia desatada. Por otro lado, también aumenta la presión ciudadana contra las actuaciones de ICE que son violatorias de los derechos humanos de los migrantes y los manifestantes.

En este momento, Estados Unidos se encuentra simultáneamente al borde de una confrontación en dos frentes, hacia  adentro y hacia el exterior, lo que podría significar que cualquier error de cálculo o provocación por parte del actual gobierno, desate  otra guerra mundial o una segunda guerra civil en su territorio.

La lucha contra el autoritarismo, la violación de derechos humanos y el uso de la fuerza y la violencia del estado contra ciudadanos que ejercen su derecho a la protesta,  requiere valentía como la que demuestran hoy los manifestantes de izquierda y progresistas de Minnesota frente a  la brutal ofensiva represiva desatada por el Departamento de Homeland Security, y las fuerzas de ICE y Border Patrol.

La volátil situación de violencia xenofóbica desde el gobierno federal hacia el interior de Estados Unidos,  junto a las repetidas provocaciones y agresiones imperialistas hacia otros grupos y países, nos recuerdan otras etapas oscuras de una historia no tan remota. En todas esas etapas, incluso cuando la existencia misma de la humanidad ha estado en riesgo, millones de personas del mundo entero se han movilizado, han luchado y se han sacrificado para detener la barbarie y encaminar el mundo hacia el diálogo y la convivencia civilizada entre los seres humanos.

Es certera la apreciación sobre la posibilidad de  una Segunda Guerra Civil en Estados Unidos provocada por la combinación de extremas tensiones geopolíticas y la creciente  polarización política y de toda índole hacia el interior de dicho país. Esta sería otro signo más del descenso hacia el abismo de un imperio estadounidense que una vez se consideró invencible.

En una situación como la descrita, podrían ser enormes y terribles las implicaciones para Puerto Rico, preso entre dos aguas como durante toda nuestra historia. Por un lado, colonia del imperio y por el otro un pueblo distinto, noble y de paz.

 

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