En Rojo
Director: David Frankel; guionista: Aline Brosh McKenna; autora: Lauren Weisberger; cinematógrafo: Florian Ballhaus; elenco Meryl Streep, Anne Hathaway, Emily Blunt, Stanley Tucci, Kenneth Branagh, Lucy Liu, Lady Gaga y cameos de diseñadores y modelos
Sin duda, todxs tenemos una fascinación con mirar algo o alguien que se destaca según nuestro concepto de belleza. Para Laura Mulvey, esto es algo construido en el caso del cine—y podemos añadir toda pantalla con imágenes en movimiento—por la construcción de escenas, montaje, ángulos de cámara, vestuario y maquillaje. Todxs deseamos estar en ese escenario donde las miradas reposan en los cuerpos hermosamente vestidos en la pasarela. Así que si aparte del montaje cinematográfico le añadimos el modelaje (maniquíes en movimiento), maquillaje, peinado y el buen vestir en una agencia dedicada a escribir sobre este mundo, la historia se mueve por las miradas de sus personajes y las nuestras. Mi fascinación con este mundo, cuyos entornos quedan escondidos, comenzó con la 1era exhibición que hizo el Metropolitan Museum of Art de los diseños de Alexander McQueen, “Savage Beauty”. En cine, la fascinación la trajo Robert Altman con Pret-a-Porter (1994) con su realismo, creación de aventuras tras bastidores y conversaciones reales y creadas con diseñadores y modelos. En The Devil Wears Prada 2 son las miradas, actitudes, pretensiones, acercamientos a un mundo privilegiado—que también es afectado por los apresurados cambios tecnológicos—que pone en el mismo escenario a Miranda Priestley, (Meryl Streep), Andy Sachs (Anne Hathaway), Emily (Emily Blunt) y el 2ndo en jefatura, talento y humanidad, Nigel (Stanley Tucci). Tendrán que trabajar juntxs para rediseñar su concepto de lo que es una revista basada en los conceptos de belleza cambiantes y estáticos a la vez.
Revisando mis escritos de cine, encuentro mi reseña de 2006 de The Devil Wears Prada donde escojo el talento de Streep, Tucci y Blunt por encima de la supuesta protagonista, Andy: “El personaje de Miranda Priestly con la presencia de Meryl Streep llena la pantalla en todo momento aún cuando la cámara parece moverse a otras caras. Y como ella es ‘the devil’ a quien todos temen (diseñadores, modelos, ayudantes, secretarias, escritores, publicistas y dueños de empresas), el mundo de cada personaje parece girar a su alrededor.” Lo que entonces me pareció una burla sostenida fue la entrada de Andy como asistente (a pesar de tener excelente preparación como periodista) que hace tareas como “buscar café, enganchar sus abrigos, atender llamadas” y estar a la disposición de Miranda 24/7. Además, en este filme de 2006, se ensalza el tamaño perfecto que debe tener no solamente el/la modelo sino cualquiera que trabaje en la agencia. “Pero en verdad la historia es sobre cómo Andy, la ‘gordita’ en la agencia (tamaño 7) y la que al principio creía que este mundo era superficial y artificioso, se convierte en otra seguidora ciega de Miranda Priestly al cambiar su vestimenta y rebajar para tener la talla apropiada de un tres o menos.” 20 años + tarde (esta secuela del 2026), Miranda ha podido mantener su puesto en la revista, aunque ahora depende del financiamiento del empresario Irv Ravitz y por eso accede a sus demandas de aceptar a Andy Sachs—ya convertida en una celebrada periodista—para mejorar la imagen de la revista. Pero, para Miranda, ella sigue siendo alguien que no reconoce con mérito suficiente para ser parte de su reducido círculo de personas influyentes. Por eso, la fricción entre ellas seguirá casi igual. Andy tendrá amplias oportunidades para congraciarse con Miranda, aunque todavía no entiende cuándo y cómo se puede dar una alianza entre ellas. A través del desarrollo de la historia, se presenta al mundo corporativo casi como un juguete de los súper ricos que lo menos que les importa es si el producto vale la pena.
Fui a la 1era tanda en Montehiedra del jueves 30 de abril en una sala abarrotada de un público predominantemente femenino que disfrutó cada escena ingeniosa y cada pasarela formal o informal (Miranda, Andy y a veces Emily en corredores como oficinas, lugares de encuentro, reuniones, celebraciones y hasta funerales). Al igual que sucedió en 2006, Stanley Tucci como Nigel tiene el talento de detener todo y brillar solo en escenario. Su tono de voz, sus miradas furtivas y su habilidad de decir tanto en tan poco lo hace la pareja perfecta de Miranda a través de todos estos años. Y hablando de pareja, tener a un actor de la altura de Kenneth Branagh interpretar el marido presente de Miranda, es una clase de actuación insuperable. Y, como regalo especial, Lady Gaga siendo Lady Gaga. Por si no lo percibieron: disfruté enteramente de The Devil Wears Prada 2.



