Editorial: Puerto Rico en la ONU: 50 años y 40 resoluciones por la descolonización

 

En el 50 aniversario desde  la primera resolución del Comité de Descolonización de la Organización de Naciones Unidas (ONU) sobre el  caso colonial de Puerto Rico, dicho organismo  aprobó su resolución número 40 reiterando el reconocimiento unánime de sus 29 países miembros al derecho del pueblo puertorriqueño a su autodeterminación e independencia.  La resolución también reafirmó que el derecho del pueblo de Puerto Rico a su autodeterminación e independencia es cónsono con la Resolución 1514 (XV) de la Asamblea General de la ONU, y exhorta al máximo organismo de la ONU a atender la situación de Puerto Rico a la luz de su propia resolución con respecto a los pueblos colonizados.  Este años, además, la jornada de comparecencias al Comité de Descolonización acabó con una nutrida manifestación por la independencia de Puerto Rico en el parque frente a la sede de la ONU en Nueva York.

Poco a poco, dentro del Comité de Descolonización como en otros foros internacionales, la realidad de un Puerto Rico colonial ha ido dejando su huella. Las primeras resoluciones del Comité de Descolonización no eran unánimes, y los votos favorables y endosos había que lograrlos uno a uno  y con mucho trabajo. Hoy, ya no es así.  Además de los proponentes de siempre, encabezados por la  Cuba centenariamente solidaria, con el respaldo abierto de Nicaragua, Venezuela, Bolivia, Antigua y Barbuda, Siria y Rusia, durante los últimos años el consenso ha ido cuajando en unanimidad. La totalidad de las 29 delegaciones integrantes del Comité de Descolonización endosaron la resolución, en representación de países tales como China, India, Indonesia y Timor –Leste en Asia; Chile y Ecuador en América Latina; Dominica, Granada, Santa Lucía, Saint Kitts y Nevis, San Vicente y las Granadinas en el Caribe; Congo, Costa de Marfil, Etiopía, Malí, Sierra Leona, Túnez y Tanzania en África; Irán e Iraq en el Mediano Oriente, y Fiji y Papua Nueva Guinea en Oceanía, constituyendo un bloque de apoyo diverso y representativo de países grandes y pequeños de las principales regiones del mundo. En la medida en que el colonialismo se extingue, es más flagrante el ejemplo de un Puerto Rico colonial bajo el gobierno de Estados Unidos de América, que se arroga el rol de aleccionar en democracia y derechos humanos  al mundo entero.

Por eso, es un acto importante  que el Comité de Descolonización de la ONU persista por 50 años en mantener en su agenda el caso colonial de Puerto Rico y que haya aprobado 40 resoluciones reconociendo el derecho de nuestro pueblo a la descolonización. Es imperativo seguir trabajando para conseguir revertir lo que Estados Unidos logró en 1953: que la Asamblea General de la ONU eliminara a Puerto Rico de la lista de territorios coloniales del mundo.  Para ello, Estados Unidos  se valió de la patraña del llamado Estado Libre Asociado (ELA) como la gran “prueba” de que nuestro país había alcanzado el gobierno propio. En aquel entonces,  la  drástica decisión de la ONU con Puerto Rico tuvo el efecto de aislarnos del resto del mundo, y convencer a la mayoría de la comunidad internacional de que Puerto Rico disfrutaba de un estatus político digno y no colonial.  Le correspondió, como siempre, al independentismo continuar insistiendo en que lo afirmado era una farsa,  y solo largos años más tarde se logró la primera resolución del Comité de Descolonización de la ONU, que hoy cumple 50 años.

Pero en años recientes el gobierno de Estados Unidos le ha dado un mentís a su alegación de 1953 sobre el ELA. Repetidas decisiones de su Tribunal Supremo  reiteran  que Puerto Rico sigue sujeto a los poderes plenarios del Congreso federal. No solo ha cambiado la narrativa, sino que ni siquiera les importa la opinión de la comunidad internacional porque se sienten seguros de su poder de maniobra. Pero el orden mundial que conocíamos se ha ido alterando. Empieza a quebrarse la primacía de Estados Unidos como la gran potencia de un mundo unipolar, luego de la disolución de la Unión Soviética. Lo confirman los realineamientos ideológicos, políticos y económicos entre países y regiones que han ocurrido, especialmente durante la última década. Ya las garras del gran dominador del mundo no tienen el mismo alcance. Por eso, Puerto Rico no puede abandonar la platea mayor de la comunidad internacional, que es Naciones Unidas. Hay que seguir, como gota sobre piedra, exigiendo que se cumpla ya la responsabilidad descolonizadora sobre Puerto Rico que tienen el gobierno de Estados Unidos y la comunidad internacional.

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