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A pesar de María, lo que pude ver de cine en septiembre y octubre

El ruido, la fuerza del viento y la lluvia que acompañó al huracán María sobrepasó mi memoria de Hugo (1989) y la de Georges (1998). Estuve sin agua por 2 días (lo sé, muy privilegiada). Ahora tengo comunicación a través del celular y la Internet va y viene. Mientras sigo sin esperanza de ver la luz en quién sabe cuánto tiempo, comento varios filmes que vi antes y después de María,  gracias al esfuerzo de Caribbean Cinemas; nos han dado un simulacro de normalidad abriendo algunas de sus salas sin tener todavía agua y operar con su propio generador.

Extraterrestres

(directora, guionista, productora y editora Carla Cavina; cinematógrafo Pedro Juan López; elenco: Marisé Alvarez, Emanuel Sunshine Logroño, Laura Alemán, Yamil Collazo, Alba Escobar y Prakriti Maduro)

Esta joven puertorriqueña se conoce por la creatividad y calidad de sus cortometrajes galardonados en festivales de cine. Este es su primer largometraje y desarrolla una historia local—en el mejor sentido de la palabra: familiar y particular de una región—que conecta las ataduras y presiones sociales dentro de un marco político que puede vincularse con el mundo de la astrología. Lo maravilloso es que todos estos elementos encuentran un espacio común.

Nos adentramos—hasta donde se le permite a una familia dirigida patriarcalmente—en una empresa avícola que tiene que manejar, casi como un malabarista, los elementos de empleo de trabajadores, el cuido, alimento y producción de las aves, la competencia desleal, las relaciones familiares, los intereses vendidos de los gobiernos de turno, especialmente en su relación con las leyes federales que aplican o no a la colonia. La hija pródiga regresa después de estudiar, tener un empleo de mucho prestigio en la astrofísica y de descubrir estrellas hasta el momento sin nombre. Teresa Díaz considera que este es el mejor momento para un encuentro familiar ya que se siente segura de la carrera elegida y de su vida personal, pero al momento de reentrar en ese núcleo familiar, vuelve la inseguridad que tuvo cuando niña y adolescente. El conflicto principal es con el padre, a quien admira por su compromiso con su empresa y su gente, pero a quien no puede confrontar para hacerle entender que ella tiene el derecho de elegir lo que quiere hacer con su vida tanto profesional como íntima.

Aunque el concepto de “extraterrestre” queda muy en el aire, los conflictos privados y públicos se enlazan muy bien para dar un cuadro conocido y esperanzador a base del diálogo y el respeto. Los aspectos técnicos de sonido y fotografía le dan al filme el nivel profesional que debe distinguir a nuestro cine nacional.

Mother!

(director y guionista Darren Aronofsky; cinematógrafo Mathew Libatique; elenco Jennifer Lawrence, Javier Bardem, Ed Harris, Michelle Pfeiffer, Brian Gleeson y Domhnall Gleeson)

Todos los filmes de Darren Aronofsky son extraños por su uso de metáforas que tienen múltiples capas de significado y que él las lanza todas para que cada espectador lo interprete según su propio conocimiento y experiencia. Muchos reseñistas se conforman con un elemento al que pueden anclarse para clasificarla como buenísima o genial (aunque no lo sea). Black Swan (2010), The Wrestler (2008) y Requiem for a Dream (2000) fueron nominadas o ganadoras de Oscares, Golden Globe y BAFTA en las categorías de Mejor Actriz, Mejor Actor y Mejor Actriz principal y de Reparto respectivamente. Mother! tiene este mismo impulso con Jennifer Lawrence siempre en close-up, Javier Bardem con su mirada misteriosa y amenazante y los casi cameos que nos sacuden de Ed Harris y Michelle Pfeiffer.

El encuadre de la historia es el fuego de una casa que incluye la muerte de una mujer en llamas. Una pareja habita una casa grande y hermosa reconstruida precisamente después del fuego. Es una casa que tiene significados tanto para HIM en el pasado como para MOTHER, quien escucha sus paredes para reconocer historias pasadas y reconstruir paredes y habitaciones con esos latidos. Nos recuerda la relación del fantasma con la casa en la reciente película A Ghost Story. Mientras la creatividad de MOTHER está en esta remodelación, HIM intenta escribir nuevamente y adquirir el reconocimiento que una vez tuvo. Pero mientras a ella la inspira el compartir su espacio únicamente con su marido, él necesita tener personas a su alrededor que le cuenten sus propias historias y lo adulen por su poesía. Según la casa se vaya abriendo al mundo exterior, la tensión aumentará entre la pareja. Cada inclusión traerá ruptura hasta regresar al principio.

Los conocedores del mundo fílmico de Aronofsky leen metáforas y alusiones en Mother! relacionadas con Dios, la creación del mundo y Adán y Eva hasta la obsesiva creatividad e inspiración que se lleva todo por el medio. Podemos seguir explorando estos y otras interpretaciones.

Victoria and Abdul

(director Stephen Frears; guionista Lee Hall; autor Shrabani Basu; cinematógrafo Danny Cohen; elenco: Judi Dench, Ali Fazal, Tim Pigott-Smith, Eddie Izzard, Adeel Akhtar, Michael Gambon,  Paul Higgins, Olivia Williams, Fenella Woolgar, Ruth McCabe y Simon Callow)

La reina Victoria de Inglaterra (1819-1901) puede no tener tantas versiones fílmicas de su vida como Elizabeth I (1533-1603) aunque su reino (desde 1837) sea el más extenso de cualquier monarca inglés. Su vida se ciñó a ser la esposa bajo la sombra del príncipe Albert y la madre de nueve hijos que por su parte se extendieron para multiplicar las familias reales de finales del siglo 19 y principios del 20. Varios filmes y miniseries se han enfocado en la joven Victoria (The Young Victoria de 2009 y la serie “Victoria” de 2016) o en la relación amorosa de la pareja real (“Albert and Victoria” de 1970 y “Victoria & Albert” de 2001). Sin embargo, han dejado fuera a la reina viuda desde 1861, quien al parecer, pasó los próximos 40 años vestida de negro, peleando con sus hijos por sus intentos de independizarse y moviéndose entre espacios conocidos fuera del ojo público. El filme Mrs. Brown de 1997, protagonizado por Judi Dench, cubre otro aspecto de esta monarca: su romance con un hombre de su servidumbre, John Brown, que duró hasta la muerte de éste en 1883. Esta vez, en Victoria and Abdul, la acción se mueve al 1887, el jubileo de los 50 años de su coronación. La soledad de la reina es doble, tanto por el príncipe Albert como por su gran amigo Brown. Cada día se siente forzada a vestirse y asumir las reuniones y el protocolo que le corresponde. Las escenas de esa rutina diaria son magníficas y graciosísimas.

Es precisamente para estas festividades—que comienzan con un banquete que preside la reina, que apenas se ve a la cabeza de la mesa—que conoce a Abdul Karim, un oficinista de Agra que es escogido para traer una moneda conmemorativa. Por más que instruyeron a Abdul a no mirar a la reina a los ojos y hacer reverencia al llegar y salir de su presencia, su fascinación con la ceremonia, vestimenta, comida, salones, multitud de sirvientes lo hace olvidarse y acercarse a ella. Desde ese momento Abdul va ganando la confianza de la reina hasta convertirse en su Munshi, su maestro y guía. De él aprenderá urdu, se familiarizará con el Corán y aprenderá de la cultura de la India. Mientras tanto Mohammed, quien también fue parte de la ceremonia del Jubileo, tratará de que Abdul no se acomode demasiado en este ambiente desconocido—pero fascinante para Abdul—que para él representa la separación de su familia y país aparte de estar en lo que considera territorio enemigo. Tanto el hijo heredero de Victoria, Bertie (quien luego se convertiría en el rey Edward VII) como toda su corte, desaprueban de esta nueva amistad entre la reina y un sirviente, ahora peor porque no es blanco.

El filme es una comedia romántica dentro de un encuadre histórico ya que todo se construye con base en los pocos escritos preservados por Abdul ya que cuando muere la reina en 1901—Karim estuvo a su lado desde 1887—el futuro rey y su corte destruyen todo documento, foto, dibujo que pudiera probar su existencia. Ya que la reina no se mueve de su entorno británico, no conoce a fondo su imperio exterior y se incluye muy poco en el filme de los abusos y crímenes perpetrados en su nombre. Mientras Abdul solamente le habla a la reina de la belleza y riqueza cultural de su país y se desborda en su agradecimiento y admiración por el imperio. Algunos críticos ven esta ausencia de detalles políticos como un fallo en la historia y la actitud de Abdul hacia la reina como la de un colonizado. Aunque cierto, nuevamente es la historia de Abdul Karim que, como tantos otros, tenía una admiración inmensa por el imperio británico sin nunca desdeñar su propia historia.

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La pérdida de la niñez y su horror: IT

Por Juan R. Recondo

El cine de horror no es para todo el mundo. Aunque en teoría entiendo la aversión de algunos espectadores a la violencia visual, la desesperación tan agobiante de las víctimas y el terror a enfrentar lo indecible, el horror también nos hace reconsiderar nuestra realidad. El género es una bofetada al espectador ya que con crueldad exige mirar algo muy conocido de una manera diferente. Películas como Halloween (John Carpenter, Estados Unidos, 1978) y A Nightmare on Elm Street (Wes Craven, Estados Unidos, 1984) son joyas del cine que van más allá de sus icónicos monstruos. Estas exploran la moralidad burguesa de los suburbios estadounidenses, la amenaza de la sexualidad juvenil y los secretos más oscuros que una comunidad blanca trata de esconder, pero que arremeten contra futuras generaciones. Esta es la línea que sigue IT (Andy Muschietti, Estados Unidos, 2017) y el elemento mejor logrado. La película, que está basada en la novela de Stephen King, trata sobre un grupo de preadolescentes de alrededor de trece años que notan unas conexiones entre las desapariciones de jóvenes en su pueblo de Derry. El grupo incluye a Bill (Jaeden Lieberher), el líder enfocado en investigar la desaparición de su hermano menor; Ben (Jeremy Ray Taylor), el apasionado investigador de la historia del pueblo; Beverly (Sophia Lillis), la niña rebelde que es víctima de abuso; Richie (Finn Wolfhard), el comediante del grupo que le saca punta a todo; Mike (Chosen Jacobs), el visionario que intuye la maldad que enfrentan; Eddie (Jack Dylan Grazer), el hipocondríaco; y Stanley (Wyatt Oleff), el más afectado por el miedo a eso que los persigue. Esta pandilla de rechazados (losers) no sólo tiene que sobrevivir los obstáculos de la juventud, sino también librar a su generación del mayor depredador de todos, el payaso Pennywise. El monstruo es una amalgama de un sinnúmero de miedos infantiles y, peor aún, la violenta pérdida de la niñez.

Pennywise, actuado magistralmente por Bill Skarsgård, lleva un vestuario de payaso que data de antes del siglo veinte, un maquillaje bastante común de cara blanca y labios rojos, y hasta un simpático globo. Sin embargo, sus ojos desorbitados de mirada amenazante, el maquillaje rojo que conecta la boca a sus ojos y hasta sus dientes de roedor, que se transforman en algo más monstruoso, subvierten toda humanidad de la figura. Skarsgård también le da al personaje unos giros raros que lo alejan de lo reconocible, como cuando se ríe fuera de control o habla con una entonación demencial. El poder mayor de Pennywise está en transformarse en los miedos más profundos de la niñez. Este aterra a los protagonistas de distintas maneras que incluyen un leproso, una lluvia de sangre y hasta el espectro de una mujer que sale de un cuadro, entre otras.

El monstruo es sólo un lado de la película. También vemos cómo la pandilla de niños investiga las desapariciones a través de la historia del pueblo, cómo se ayudan mutuamente en distintos momentos y cómo pueden trascender diferencias para lograr enfrentar sus miedos. Este lado de la historia, que es un “coming of age,” nos recuerda a la maravilla de Stand by Me (Rob Reiner, Estados Unidos, 1986), donde un grupo de niños enfrentan la muerte de otro joven. En ambas películas, la pérdida de la niñez es un tipo de muerte que se recuerda con nostalgia. En IT, vemos un primer beso, las huidas en bicicleta y hasta un chapuzón en un río. Estos momentos de felicidad plena y de libertad están rodeados de la amenaza de los adultos que los oprimen de diversas maneras y que no los entienden. La conexión entre ambas historias (“coming of age” y la de horror) es el payaso. Pennywise se puede interpretar como una manifestación de los adultos que sólo los niños pueden ver.

La película enfrenta varios problemas que asocio con la manera que muchos productores subestiman al público. IT peca de dar una explicación lógica y nada ambigua a Pennywise. Estoy consciente que la explicación del monstruo responde a que Stephen King ha localizado todas sus historias en un mundo donde las fuerzas del mal y el bien están en una lucha constante, algo que podemos ver en la fallida adaptación fílmica de The Dark Tower (Nikolaj Arcel, Estados Unidos, 2017). Sin embargo, limitar al monstruo de esta película a una mitológica lucha entre el bien y el mal, lo debilita precisamente porque ya no representa las pesadillas de la infancia ni la oscuridad del mundo de los adultos. La película también falla en la representación visual de Pennywise. El uso excesivo de efectos de computadora para alterar el tamaño del monstruo o transformar la realidad que lo rodea le restan a la actuación sólida de Skarsgård. Estos efectos también afectan la cinematografía de Chung-hoon Chung, que divide muy bien el mundo juvenil del oscuro espacio de Pennywise. El director toma unas decisiones que me fascinan, como cuando el primer beso deja su recuerdo en la forma de una mancha de sangre en la mejilla del niño. La poesía visual de este momento es entorpecida por el abuso de efectos especiales. Con todos sus problemas, IT es una película bastante buena por un monstruo que recordaremos y por los niños que pierden su inocencia al confrontar el miedo mismo.

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TOPOGRAFIA ¿La luz es como el agua? Apuntes de un edificio “afortunado”

“Usted que escribe para ese periódico, anote”, oigo que me dicen con cierto retintín.  Son mis vecinos de un edificio de trece pisos en la zona de Hato Rey que quieren contar. He aquí algunos apuntes sueltos.

El día después de María un vecino baja las escaleras, -el ascensor no funciona- y empieza a recoger ramas caídas y a amontonarlas en una esquina del estacionamiento contra la verja. Pronto se forma una cuadrilla improvisada que recoge escombros. Otro vecino, de 83 años, al ver desde el último piso el portón de salidas de emergencias en el suelo decide que, entre varios, se puede levantar y amarrar con cadenas. Así se hace.

Días después, otros vecinos, al ver amontonadas las bolsas de basura, forman una cadena para llevarlas al contenedor de metal con la esperanza de que llegue el camión, pues ya empieza la preocupación con la peste, las ratas y las sabandijas.

Una vecina, joven, aficionada a la acupuntura, ofrece sus servicios para calmar las ansiedades.

Un matrimonio que tenía tres gatos pierde uno a causa de la fuerza del viento y la mala instalación de las ventanas (se supo después) . Habían decidido abandonar el apartamento en el piso once y buscar refugio abajo, en la lavandería, pero justo cuando el hombre sale al pasillo el viento le arrebata la jaula del gato y la azota contra el muro. Mauricio muere en el acto. La gata, Grace, salta de su jaula y se pierde escaleras abajo. Días después, es encontrada por una pareja de hermanos que observaba desde arriba con un lente especial de cinematografía. Se había refugiado bajo los escombros de las ramas caídas.

Desde hace varias tormentas y otras calamidades, como fallas energéticas, los habitantes del edificio han aprendido a sustituir las bombillas del alumbrado de los pasillos por un cable que conecta la toma de corriente con la nevera (es lo único permitido, pero no lo único conectado). Si usted recorre los pasillos verá que no hay bombillas sino cables que doblan, dan la vuelta hacia arriba y entran por las ventanas hacia los apartamentos. Lo particular de esta estrategia es el horario. Se activa al caer la noche y se apaga por la mañana con el inicio del día. Si este mecanismo falla, que suele ocurrir, entonces, si la planta funciona, se pueden utilizar los otros enchufes de los pasillos. La gente se la pasa enchufando, desenchufando y volviendo a enchufar.

El agua sube a los pisos gracias a la electricidad. Así que sin una no llega la otra. Hay una cisterna y una planta eléctrica, pero sus virtudes son por tiempo limitado. De hecho, se ha dicho que la cisterna no es tal, o sea, que no es cisterna, que aunque se le utilice para esos fines esa no es su función. La función principal es de “bombeo” del agua y permite tener algo del preciado líquido siempre y cuando este fluya desde las tuberías del país. No se entiende bien la explicación, pero hay agua racionada (fría). Así que cuando alguien grita que llegó el H2O se sabe que es una oferta por tiempo limitado. La razón para esto es que no se puede abusar de la planta o generador que empuja el agua. (Se agota el “dísel”, la palabra más escuchada en estos días.) Ya desde la mañana no hay luz ni agua hasta el final de la tarde. Y así transcurren los días. Los que viven en los pisos más altos se lo piensan dos veces si tienen que bajar porque los ascensores permanecen inmóviles gran parte del día. (Recuerde, hay que ahorrar “dísel”).

Por las tardes se ven vecinos que suben o bajan escaleras con calderos, ollas o sartenes. Es el junte de tus sobras y las mías antes que se dañen. Se dan así combinaciones poco frecuentes, un arroz a la china con latas de calamares (sin su tinta), cebolla y cualquier otra cosa que aparezca. El guiso de atún de lata y, por supuesto, el arroz con salchichas y el “corned beef” son frecuentes. Los vecinos apertrechados agotan sus reservas de vino, ron y otros líquidos que los mueven a conversar en los pasillos hasta tarde en la noche. Algunos cantan, hablan duro e incomodan a los que no han bebido tanto.

Pero si hay solidaridad, también hay desconfianza. Algunos dudan de la competencia de los administradores pues creen que se podría dar más tiempo a las horas de luz de la planta y las de agua de la “cisterna”. La convivencia se dificulta cuando se limita el consumo de agua y electricidad. Además, ocurren choques entre los distintos temperamentos.

Aunque se han colocado carteles en los que se informa de cuáles electrodomésticos se pueden conectar y cuáles no, -solo la nevera-, siempre subyace la sospecha ( a veces certeza) de que alguien se aprovecha y se “roba” la electricidad de los otros al conectar enseres no autorizados.

Tenemos gas. Pero un día un vecino despistado, antes de abandonar su apartamento, deja abierta, tal vez, la llave de una hornilla. Alguien se da cuenta y da la voz de alarma. La administración, para prevenir una explosión, cierra el flujo a todo el edificio. Pasan casi dos días y el buscado vecino sigue desaparecido. Entonces se plantea un dilema. Unos proponen derribar la puerta para entrar y cerrar la llave del delito. Otros argumentan que forzar la entrada constituye un acto ilegal que traerá problemas con la ley. Al final, (los que estábamos más lejos nunca supimos cómo), el gas vuelve a fluir a los apartamentos y no ocurre ninguna tragedia. El vecino despistado sigue desaparecido.

En octubre, llega la electricidad. Nos sentimos afortunados. Cinco días después se va. Luego de un día, regresa, pero con muy poco voltaje. Así, aprendemos a desconfiar.

Hay quien dice que en el edificio estamos “bendecidos”. No lo creo. ¿Quién, por qué y cómo se bendice a unos y se maldice a otros? Aquí no hay mucho espacio para explicaciones, pero la frecuencia e intensidad de los huracanes actuales y de otros fenómenos atmosféricos son efectos del cambio climático que a su vez es hijo de las brutales agresiones del capitalismo al planeta. A eso se suma en nuestro país la ausencia (o corrupción) de la planificación, la falta de mantenimiento de la infraestructura, la desigualdad en el desarrollo entre las regiones (la zona metropolitana no es lo mismo que el resto del país, incluso dentro de esa misma “zona” hay grandes contrastes) etc. Todo forma una gran maraña de causas terrenales, no divinas. Y claro, la suerte, la casualidad.

En un cuento de García Márquez el narrador afirma que “La luz es como el agua [ . . .] uno abre el grifo, y sale.” Bueno, en la realidad diaria es un poco diferente.

La luz es como el agua solo si pensamos en los trabajadores que la domestican. Ellos y ellas son los que abren el grifo para que las bendiciones de la luz y del agua lleguen a nosotros. No lo olvidemos y pensemos en una transformación verdadera del país con el trópico de aliado. Los dioses del agua, el sol, el viento y la tierra nos ofrecen su energía.

El autor es profesor de la UPR en Río Piedras.

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Autogestión vs Palantismo

¿Qué es la autogestión?  Pues imagine que el poder y los centros de decisión y control sobre los mecanismos de producción están en mano de los productores directos. Y, además, que estos se encuentran organizados de manera democrática. Es como organizar la vida más allá de los marcos de patrón-trabajador que en el capitalismo condiciona las relaciones humanas.

Cuando una comunidad identifica los intereses o necesidades básicas que le son propios se organiza para defenderlos en la práctica cotidiana con los intereses y acciones de otros grupos. Esto parece democracia porque es democracia.

Así que ciertamente es una actitud ante la vida mucho más práctica que el palantismo auspiciado por la banca que a su vez auspicia el estado, esa cosa que muestra su ineficacia en tiempos de crisis o que desaparece. La autogestión es un modo de convivencia social que trata de no caer en la trampa teórica del capitalismo. Cuando el crecimiento, desarrollo y progreso se refiere al crecimiento del capital y el aumento de la tasa de beneficios, estamos abocados al desastre. Aún sin huracán.

Hasta hoy, ante el caos de las instituciones estatales, la lentitud genocida de autoridades federales, los ofrecimientos absurdos de préstamos (a un país sin capacidad de pago), la autogestión (la solidaridad), las cooperativas de acopio, consumo y distribución, y los esfuerzos de individuos y grupos, han ayudado a aminorar en algo la carga que sobrevivir conlleva en estos momentos.

A pesar de lo que la gravedad de la situación a veces nos impide ver quiénes y cuantos están trabajando, hay cientos de individuos y organizaciones laborando, más que nada en la distribución de alimentos o artículos de primera necesidad. La iniciativa Plato Caliente, el trabajo excepcional de Comedores Sociales, o grupos de diversa índole que ofrecen diferentes servicios como Proyecto Matria, Taller Salud, Peces, decenas de pequeños negocios, chefs, Puerto Rico Recovery Fund, Iniciativa Comunitaria, Proyecto Enlace Caño Martín Peña, Casa Pueblo y decenas de grupos que se han convocado y organizado desde abajo han salvado la situación. Por supuesto, son grupos diversos, con fines diversos y perspectivas de participación comunitaria múltiples.

Hablo de autogestión.Ese trabajo tendría que desarrollarse a escala nacional pero los señores del capital y los que solo son capaces de ofrecer contratos a empresas extranjeras para que vayan planificando, por ejemplo, cómo renovar el sistema de producción y distribución de energía, arrastran los pies. No tienen prisa. Ganan siempre. Mientras nosotros vamos perdiendo. La metrópoli genera capital del desastre. En las colonias se opera con el privilegio del colonizador. Los privilegios políticos son privilegios económicos.

¿Será posible organizar cooperativas de producción? ¿Podrían ocuparse espacios abandonados para fundar grupos de autogestión agrícola, artesanal, cultural? Hay muchas preguntas y hay muchos grupos trabajando. Y mientras hayan asociaciones de trabajadoras y trabajadores, de hombres y mujeres libres, produciendo y reproduciendo modos de vida de manera colectiva, se muestra la posibilidad de una sociedad más justa, de una distribución más equitativa y de modos más humanos de ser humanos.

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Un Plato Caliente diario

En Rojo

Tras el paso del huracán María la iniciativa Plato Caliente se propuso repartir comida caliente gratuita a deambulantes y personas de escasos recursos a través de varios municipios de la isla. Así, el consultor de negocios por más de 20 años, Rafael Rodríguez pone en ejecución su idea. De 10 platos que confeccionó Rodríguez en su casa hace dos semanas, al día de hoy han logrado entregar cerca de 2 mil servicios de comida en distintos sectores de Carolina, Hato Rey, Cataño, Río Piedras, Bayamón, Canóvanas, entre otros.

Las cocinas que han estado disponibles para preparar los alimentos son las de los restaurantes el Grillón y el Psycho Deli en la calle Cerra en Santurce, y Di Palma en Condado. Los restaurantes Agua Viva del Viejo San Juan y Flor de Parcha en Río Piedras colaborarán próximamente con el proyecto.

“Estamos mejor que FEMA”, le comentó a este medio el joven voluntario Ramón Cruz, quien se unió a este proyecto humanitario desde el principio y quien viaja todos los días de Humacao al restaurante de la calle Cerra en Santurce, Psycho Deli. Cruz comparó la manera en que la agencia federal ha manejado la emergencia en Puerto Rico con la forma en que el colectivo Plato Caliente ha funcionado progresivamente en los escasos 15 días de gestación.

“Cuando dicen que ‘Puerto Rico se levanta’, a esto se refieren”, indicó el joven en aras de elogiar la maratónica gestión desde la base que se hace en Plato Caliente.

El joven estudiante de la Universidad del Turabo recalcó la valiosa colaboración de cada uno de los voluntarios del proyecto que, aun teniendo compromisos con sus familiares, decidieron donar de su tiempo para las personas más necesitadas.

Rafael Rodríguez inició el proyecto con dinero de su bolsillo, pero luego de empezar a difundir el gran gesto, cuenta con donativos que hacen las personas a través de ATH móvil o de PayPal. Ese dinero donado se utiliza para comprar alimentos, envases y cubiertos, por ejemplo. En ese sentido, confeccionan el menú con lo que compran diariamente.

En el Paseo de Diego en Río Piedras, Plato Caliente mantiene fijamente una carpa para distribuir comida a las personas que lleguen. Los y las que quieran contribuir con dinero o con su voluntariado pueden acercarse al Paseo. También, pueden llegar hasta el Grillón en la calle Cerra desde las 9:00 de la mañana. A través del número telefónico 787- 228 – 4227 y del correo electrónico rafaelrodtorres@gmail.com se puede conseguir información adicional sobre la iniciativa.

Cualquier ayuda es necesaria: voluntarios para preparación y empaque de alimentos, dinero o algún Foodtruck.

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