Especial para CLARIDAD
“Mataréis al Dios del miedo, y sólo entonces seréis libres”. Es la profecía de Bayoán, de inspiración hostosiana, que el escritor puertorriqueño René Marqués inmortaliza en ese cuento suyo titulado Tres hombres junto al río. Con el título similar al que escribió Erich Fromm, El miedo a la libertad y con la sentencia de la profecía de Bayoán comenzamos este artículo donde presentamos la propuesta que hacemos a nuestro Pueblo para desarrollar una economía propia con una Política Industrial de Economía Social y Solidaria, al menos una idea general de nuestra concepción de la industria, el comercio, la agricultura y las actividades productivas en el Puerto Rico independiente. Para ir derribando el miedo, en la independencia ¿de dónde van a obtener el dinero?, ¿de qué vamos a vivir? Y de dónde saldrá la riqueza material que nos permita edificar una sociedad próspera y feliz. Y ¿qué pasara con las ayudas federales?
La libertad, la independencia y soberanía conlleva la responsabilidad de tomar las propias decisiones y vivir con las consecuencias. Es liberadora, pero también exige valentía y la definimos como descolonizadora. Gandhi señalaba que liberarse del miedo es el primer paso hacia la autosuficiencia. Sabemos que el miedo y la inseguridad han sido y siguen siendo unas de las herramientas más importantes en el arsenal de cualquier dominador frente a cualquier dominado. Para matar ese miedo a la libertad y soberanía es importante identificar la causa del miedo y aceptar que es normal sentirlo, pero no dejar que controle la vida y las decisiones.
La causa del miedo es la dominación colonial, que ha convertido la dependencia económica (llegada de fondos federales) en una única e inevitable forma de vida para cientos de miles de compatriotas. Pero también están los que tienen miedo a la conciencia de los pueblos que se ha institucionalizado de forma estructural en la colonia. El miedo ha sido siempre el mejor aliado de los violentos, que tratan de ganar clientelas y construir esa violencia estructural, de inculcar la falta de confianza en las propias habilidades, un sentido de incapacidad creciente para desarrollar una economía propia, el miedo a la independencia en Puerto Rico. Ese miedo es creado socialmente, pues de igual forma pasa en Guam donde la gente favorece la estadidad porque lo asocian con cosas fáciles y la llegada de fondos federales, mientras la independencia es difícil (M. L. Bevacqua). El miedo a la independencia puede llevar a la formación de relaciones dependientes o co-dependiente y presentar pánico cuando se enfrenta a la posibilidad de ser independiente en la toma de decisiones, la gestión de la vida diaria o la construcción de una economía propia y soberana.
Esta dependencia no guarda conexión con la realidad o la historia, pues son pueblos que ha tenido la capacidad de producir montañas de riqueza para quienes le dominan y explotan. Y no pueden entender que se puede vivir sin fondos federales y construir esas riquezas para sí mismo.
La transición de Puerto Rico hacia la independencia y soberanía representa una oportunidad histórica para transformarse en una economía altamente industrializada y diversificada, dentro de un modelo mixto de Economía Social y Solidaria, con democracia participativa y economía diversificada. Matar el miedo es entender que la colonia es crisis, la independencia es prosperidad.
La independencia de Puerto Rico es una opción viable y económicamente sensata. Con un Fondo de Transición o de reparación adecuado, garantizado por una proyección fiscal sólida y realista, Puerto Rico puede pasar a ser un país libre, independiente y soberano con una base económica estable. Es hora de considerar alternativas y caminar hacia una Puerto Rico independiente, libre de los grilletes de la dependencia colonial. La independencia es posible, y debemos actuar para hacerla realidad.
Así que investigando cómo lo han logrado países más pequeños y que son independientes creamos el Plan Nacional de Desarrollo Económico para un Puerto Rico Soberano (www.planbindependencia.com), una hoja de ruta coherente, detallada y transformadora. Para la República de Puerto Rico articulamos el modelo con el Fondo de Transición de $720 mil millones. Esto es $36 mil millones anuales por 20 años o si quieren más economía para EEUU puede escoger pagar $489 mil millones en un solo pago y nosotros administramos el uso en el Fondo. Este Fondo de Transición representa una inversión esencial para la estabilidad política, social y económica de la Republica.
Pero en caso de que EEUU se niegue a darnos el Fondo, a lo que negociamos, contamos con lo que el país genera en ingresos que pasaría a ese Fondo de Transición. Un análisis que realizó Javier Hernández sobre los ingresos en otros países, señala que si en Puerto Rico retenemos parte de esa fuga de capital y lo unimos a la capacidad de cobrar impuestos, tasas, el dinero de aduanas y otros servicios que los países cobran podremos tener ingresos que cubren el presupuesto actual, sustituir los fondos federales otorgados y distribuir en diferentes proyectos sociales que podemos definir como pueblo. A eso se une que podemos adoptar el Impuesto Mínimo Global de 15% que se cobraría a las empresas extranjeras.
Contestamos ¿de dónde van a obtener el dinero y de qué vamos a vivir? De nuestro propios recursos que generamos en nuestra economía y adicional del derechos que tenemos a recibir una indemnización. Pero planificando su administración para lograr los cambios sociales, económicos, políticos y culturales que queremos. Con la independencia podemos diseñar lo que queremos y manejar los recursos apropiadamente, pensando en la gente.
Con la independencia ganamos con el poder controlar las políticas aduaneras, la inmigración y todo el control de nuestras relaciones comerciales e internacionales, con la eliminación de las leyes de cabotaje, hasta con las visas deportivas y culturales, donde esa soberanía nos dará el poder de establecer sistemas de aranceles y aduanas, diseñados de acuerdo a los intereses y necesidades de nuestra población y empresas, realizando tratados de comercio y acuerdos.
En la independencia podemos vivir sin fondos federales porque tenemos la capacidad de generar los ingresos para sostenernos como pueblo, asumir los costos del seguro social, seguro de salud universal, sistemas de pensiones universal, protección social y generar una buena política de investigación, desarrollo e innovación (I+D+i). Así que el Fondo de Transición sería una aportación adicional, porque tenemos los ingresos que se generan en la economía y que entran a la República, la clave es la buena administración y diversificar la economía.
El Fondo de Transición de Puerto Rico financiará las operaciones gubernamentales esenciales, impulsará el desarrollo económico conforme al Plan Nacional de Desarrollo Económico, y asignará inversiones estratégicas a largo plazo en un Fondo Soberano de Riqueza, un Fondo Soberano de Inversión Social y un Fideicomiso Nacional de Ahorro y Crecimiento. Estas asignaciones asegurarán la prosperidad intergeneracional, estabilizarán las finanzas públicas y fortalecerán la resiliencia nacional.
Y ¿qué pasara con las ayudas federales? Lo primera que hay que entender que existen los fondos federales o transferencias de beneficios adquirido (que son tuyos porque lo trabajaste y ganaste) y esas no se pierden; y las ayudas otorgadas que eran temporales (y son las que van a recortar ahora). Bajo la independencia los beneficios adquiridos, tales como el Seguro Social, pensiones de trabajo y veteranos, Medicare, retiro por incapacidad, etc. se recibirán porque son de ustedes, y sólo se definirá la manera en que se recibirán esos beneficios adquiridos. Pero las ayudas otorgadas desaparecerán y van a ser sustituidas por otro tipo de ayuda. Para trabajar con el problema de la pobreza proponemos la implementación de un Ingreso Básico Universal (IBU) para 400,000 de las familias más pobres de Puerto Rico, con el objetivo de complementar ingresos, erradicar la pobreza, estimular el desarrollo económico inclusivo y permitir una verdadera movilidad intergeneracional. Operará en coordinación con otras iniciativas nacionales de inversión social como salud pública nacional gratuita, educación superior y técnica sin costos de matrícula, cooperativas de cuido infantil y programas extracurriculares, vivienda subsidiada y cooperativas alimentarias, programas de empleo y obras públicas, además de crear incentivos para que los adultos mayores vivan cerca de sus familias o en comunidades de cuidado y así fortalecer los lazos intergeneracionales, entre otras.
Se creará el Fondo Soberano de Inversión Social que estaría administrado por el Estado, supervisado por una Junta Comunitaria y Financiera, que reinvertiría sus retornos en educación, salud, retiro, infraestructura, energía limpia, seguridad pública y protección ambiental.
Mataréis al Dios del miedo, y sólo entonces seréis libres. Matamos el miedo a la independencia (de qué vamos a vivir y la dependencia de fondos federales) y sabemos que podemos pues hemos identificado los recursos que se pueden utilizar, que son varios, y proponemos administrar en Fondos Soberanos para que aseguren el futuro de la gente y la Junta Comunitaria velará que los corruptos no lo desprecien. Podemos superar la imposibilidad material de la independencia, y creer que nosotros tenemos los recursos para construir nuestro futuro.
La autora es economista.



