Laika

 

The more time passes, the more I’m sorry about it … (w)e shouldn’t have done it. We did not learn enough from the mission to justify the death of the dog.

— Oleg Gazenko

 

Cinco meses más tarde

la cápsula en la que viajaste

se desintegra

en el regreso.

Durante siete horas

un enjambre de científicos

monitorea sin cesar

cómo respondes

a la cero gravedad.

El exacto momento y razón

de tu último latido

se mantuvo en secreto

en nombre de la misión cumplida,

y el progreso.

En la víspera del lanzamiento

uno de estos científicos,

en un arranque de piedad,

te lleva a su casa

para que jugaras

con sus niños.

Me pregunto si

algunas noches

este hombre, sentado

en el patio de su hogar

con cigarillo y vaso de vodka

en la mano, silba a su can

y este se acerca

para recostarse a un palmo

de su diestra,

si en esas noches este hombre

alza la vista hacia el espacio

y por un breve instante

suplique no imaginar más

el terror y confusión absolutos

que debiste sentir,

orbitando el vasto espacio

dentro de una lata

sobrecalentada

y con poco oxígeno,

si lograse olvidar

el puro mirar

de una perrita de tres años,

moviendo el rabo

tímido y receloso al dedo

que la escoge,

estrella fugaz

entre realengos pululando

un poco de comida y cariño

por las calles de Moscú.

 

 

 

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