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¡Alerta ambiental! Bill Cooper reinventa su relación con Puerto Rico

Tal parece que el “cambia cambia” entre personajes que se colocan hoy aquí y mañana allá, para impulsar sus agendas hacia Puerto Rico, continúa a todo vapor. En estos días, el país se ha enterado de que Bill Cooper, cuyo nombre sonó insistentemente para ser director ejecutivo y representante permanente de la Junta de Control Fiscal en Puerto Rico, ya tiene un nuevo escenario de operaciones. Este “especialista” en asuntos energéticos y principal redactor de la Ley PROMESA se ha convertido en socio administrador de la oficina de Washington de la firma de abogados corporativos de San Juan McConnell Valdés. Esto, tras moverse desde de su puesto como asesor principal en política pública del representante a la Cámara Rob Bishop, presidente del Comité de Recursos Naturales, organismo congresional que tiene la jurisdicción sobre los territorios, colonias o posesiones del gobierno de Estados Unidos, y bajo cuya égida se gestó PROMESA.

El cambio de Cooper desde el Congreso hacia McConnell no es casual. Parece ser una movida destinada a fortalecer el interés de ciertas empresas privadas en los recursos energéticos de Puerto Rico. La misma podría tener lógica cuando se examina la trayectoria de este personaje y sus vínculos con la industria energética.

De hecho, en la redacción final de PROMESA quedó consignada una provisión para que todo proyecto futuro de generación eléctrica en Puerto Rico tenga que ser de inversión privada. Y así se dejó establecido claramente también durante la discusión del Plan Fiscal de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) en la más reciente reunión de la Junta de Control Fiscal.

Ahí es que la figura de Bill Cooper cobra relevancia. El año pasado, en un artículo publicado en CLARIDAD a raíz de la aprobación de la ley PROMESA y de los rumores insistentes de que Cooper sería nombrado como director ejecutivo de la Junta de Control Fiscal, ya habíamos pasado revista a su largo historial como abogado, representante y cabildero de los conglomerados energéticos de Estados Unidos y otros lugares del mundo.

Cooper se inició como abogado y cabildero de la industria energética desde que era socio de la firma Hunton& Williams, un poderoso bufete reconocido por sus intensas gestiones a favor de la industria energética y contra las leyes de protección ambiental. Según el diario cibernético Watch Freedom Works, Hunton&Williams tenía entre su lista de clientes a muchos de los principales conglomerados energéticos y financieros del mundo como Exxon Mobil Corporation, cuyo más reciente principal oficial ejecutivo, Rex Tillerson, es ahora el Secretario de Estado bajo la administración de Donald Trump. La firma representaba también a Occidental Petroleum Corporation, International Coal Group, el American Petroleum Institute y las Industrias Koch, de los notorios hermanos Charles y David Koch, quienes con sus donativos multimillonarios mueven las ruedas de la política conservadora y de derechas en Estados Unidos y tienen en sus bolsillos a los principales senadores, congresistas y políticos del Partido Republicano en dicho país.

De Hunton&Williams, Bill Cooper pasó a presidir por quince años el Centro de gas natural licuado, un gremio de productores, transportistas, operadores de terminales, desarrollistas y grupos de comercio energético relacionados a dicho combustible. También fungió como negociador para la industria de gas natural previo a la aprobación de la Ley para el Mejoramiento de la Seguridad de las Líneas de Gas en 2002. De ahí pasó a trabajar en la oficina del congresista Bishop desde donde salió la Ley PROMESA, que fue básicamente redactada por él.

El maridaje Cooper/McConnell Valdés podría resultar muy beneficioso para ambas partes y, sobre todo, para la industria energética que el primero tan celosamente ha defendido durante toda su larga trayectoria profesional. Para McConnell Valdés la incorporación de Cooper a la firma puede ser crucial para lograr acceso a los grandes conglomerados energéticos con interés de explorar oportunidades en Puerto Rico.

Como bufete principal bajo la administración de Luis Fortuño y el Partido Nuevo Progresista (PNP), McConnell Valdés participó en la creación de la plataforma legal del malogrado proyecto del Gasoducto del Norte. Por sus vínculos con Fortuño, y también ahora con la Comisionada Residente Jennifer González, ambos miembros reconocidos y activos del Partido Republicano de Estados Unidos, y con la presencia de Cooper al frente de su oficina en Washington, McConnell Valdés aspira a colocarse a las puertas de la bonanza millonaria con que sueñan todos los que apuestan a la privatización energética de Puerto Rico.

Estudiantado UPR Río Piedras no baja la guardia

El Tribunal Apelativo de Puerto Rico ordenó que se reabrieran los portones del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico (UPR) en o antes del jueves 11 de mayo de 2017 a las 6:00 de la mañana. De la misma manera, la sentencia ordena a la presidenta interina de la UPR, Nivia Fernández Hernández, a velar por el cumplimiento de la determinación.

La ordenanza es consecuencia de la solicitud que le hizo al Tribunal un grupo de estudiantes, en su mayoría de la Escuela de Derecho del mencionado campus, el cual acudió por segunda vez al amparo de la vía judicial de Puerto Rico para solicitar lo mismo: que las autoridades universitarias velen por la entrada segura al recinto riopedrense del sector del estudiantado que desea retomar las labores académicas y culminar el semestre.

De cara a la tercera Asamblea General de Estudiantes de la unidad riopedrense, la cual está pautada para el miércoles 10 de mayo, y en respuesta a la ordenanza del Apelativo, Fernández Hernández emitió una carta a toda la comunidad universitaria el pasado 6 de mayo instando a todos los empleados docentes y no docentes, estudiantes y contratistas a que cumplan con la orden expedida por el Tribunal.

Uno de los estatutos de la sentencia indica que la comunidad universitaria debe “permitir el libre y seguro acceso al Recinto, sus instalaciones, edificios y salones de clases y actividades”, por lo que la carta de la presidenta hace un llamado a actuar bajo la política de no confrontación. También, recalcó en la misiva que cualquier incumplimiento de los miembros de la comunidad universitaria con lo ordenado por el Tribunal podría conllevarles un desacato y las consecuentes penalidades.

Esta determinación del Apelativo revocó el “no ha lugar” que había emitido el pasado 31 de marzo el Tribunal de Primera Instancia y la jueza Lauracelis Roques Arroyo tras el entredicho provisional que el grupo de estudiantes había solicitado en aquella ocasión.

El Tribunal Apelativo indicó, como parte de la ordenanza, que se hará una vista de seguimiento el próximo 16 de mayo.

Medidas para recaudar millones para la UPR

El pasado lunes 8, en una conferencia de prensa frente al Capitolio, miembros del comité negociador del movimiento estudiantil del Recinto de Río Piedras propusieron medidas que podrían recaudar los millones que la Junta de Control Fiscal (JCF) pretende reducirle al presupuesto de la UPR.

Durante el proceso huelgario que mantiene el estudiantado de la mayoría de las unidades de la UPR hace poco más de un mes, y apoyado en ese método de lucha, este comité negociador ha elaborado varias medidas, como ponerle un impuesto de 11.5% a las residencias con valor de tasación de sobre $1 millón.

“Hemos desarrollado propuestas que buscan asegurar el financiamiento público de la UPR, cobrándoles a los que más tienen”, dijo uno de los miembros durante la conferencia.

Otras de las medidas económicas que proponen son la eliminación de la Ley 20 y 22, que brindan exenciones contributivas a inversionistas extranjeros, y destinar a la UPR los contratos de adiestramientos, tutorías y consultorías del Departamento de Educación. Según los universitarios, los estimados de recaudos, incluso, podrían superar los $500 millones.

El comité elaboró este paquete de medidas junto a la Asociación Puertorriqueña para la Economía Política porque está comprometido con buscar “soluciones a la crisis que favorezcan a la mayoría del país”. El grupo de universitarios esperaba frente al Capitolio ser recibido por varios legisladores para presentarles sus propuestas, hecho que forma parte del proceso de mediación del estudiantado con la administración de la UPR.

Claros de que esta semana es importante para el proceso de diálogo y negociación que siempre ha propuesto el movimiento estudiantil en huelga, manifestaron que ratificar el proceso huelgario en la Asamblea General del 10 de mayo es clave para garantizar e impulsar la comunicación entre todos los sectores.

Se expresa Movimiento Estudiantil de Río Piedras

En comunicado de prensa, el Movimiento Estudiantil del Recinto de Río Piedras repudió la orden del Tribunal Apelativo de abrir los portones de ese campus el próximo 11 de mayo. También, señaló que la misma es una clara citación a la confrontación y un intento “antidemocrático” de terminar la lucha por la educación superior de Puerto Rico.

Recalcaron en el comunicado que la huelga fue aprobada por mayoría en dos asambleas –Asamblea General del 27 de marzo y Asamblea Nacional del 5 de abril– y que, en ambas, hubo cuórum. Asimismo, reiteraron que, mientras más represión sienta el Movimiento Estudiantil riopedrense, mayor organización y combatividad tendrá este.

En dicha publicación escrita, el Movimiento Estudiantil aprovechó para repudiar los arrestos a manifestantes luego del Paro Nacional del 1ro de mayo y para cuestionar la “prioridad que ejercen las autoridades políticas y judiciales para investigar y procesar al Movimiento Estudiantil y obrero”, pues en días recientes fueron citados 10 estudiantes al Tribunal de San Juan a raíz de la manifestación realizada en Administración Central el pasado 17 de abril.

Sostuvieron que esa manifestación en Administración Central fue motivada por la indisposición al diálogo por parte de la Junta de Gobierno (JG) y de la presidenta interina.

No cruzará línea de piquete

Según informó en comunicado de prensa el presidente de la Hermandad de Empleados Exentos No Docentes (HEEND), José J. Torres Rosario, la Hermandad no cruzará la línea de piquete este próximo 11 de mayo.

Pese a la ordenanza de la presidenta interina, Nivia Fernández Hernández, de que se acatara la sentencia del Tribunal de Apelaciones, la HEEND respetará la decisión de los estudiantes que opten por permanecer en huelga una vez celebrada la Asamblea General de Estudiantes el miércoles, 10 de mayo en el Coliseo Roberto Clemente de Hato Rey.

“Nunca en su historia nuestra matrícula ha cruzado líneas de piquete, y menos lo va a hacer en esta ocasión en la que el Gobierno y la JCF quieren aniquilar la universidad por razones políticas, quitándole tanto de su presupuesto que la volverían inoperante”, manifestó Torres Rosario.

De igual forma, el presidente de la organización expresó que Fernández Hernández decidió cumplir con la orden durante un periodo huelgario y sin consultar a la comunidad universitaria, lo que catalogó como una irresponsabilidad. “En vez de promover el diálogo como universitaria, incita a la confrontación; ahí trazamos la raya los miembros de la HEEND”, indicó.

Con-textos: El deambulante y sus monstruos

“…la vida es para una sola vez… por ello debemos estar atentos cuando la recorremos.”
Adolfo Bioy Casares
Discurso de aceptación Premio Cervantes 1990

“… el caso de quiebra de Puerto Rico va a durar años y por lo tanto, vamos a tener tiempo de sobra para preparar el plan de salida …
Ojalá la generación que tenga a Puerto Rico a cargo cuando llegue ese precioso momento…

comprenda que nuestros problemas sólo los podemos resolver nosotros mismos.”
Benjamín Torres Gotay
END 7 Mayo 2017

Casi no recuerda lo que le pasó cuando su vida cambió y le colocó en la zozobra pastosa de su presente bajo el sol caribeño. El sudor que hoy lo cubre fue trabajado en tierras de caña y fábricas de dueños ausentes, de la modalidad de turno de la economía de enclave en intersecciones construidas por otros. Ambula atolondrado los escenarios propios de años que se remontan al origen, como el viaje a la semilla. En cada intersección, hubo tiempo para pensar un poco, pero tal vez no el suficiente para escoger la mejor ruta, o la que mirase hacia adentro, hacia lo que era y todavía es. Hoy camina sin rumbo, lacerado, atrapado en el laberinto de una historia impuesta por otros, pero también construida, sublimada y aceptada por él mismo en su caminar tentativo repleto de dudas y ambigüedades. En ese recorrido, no estuvo atento; es decir, no siguió el consejo sencillo del amigo de Borges.

Ha recibido golpes desde muchos ángulos y en todas partes de su cuerpo. Las cicatrices son evidentes. Ha habido sangre, alguna derramada cuando ha combatido a los policías de semáforo, a los políticos petimetres de turno,  gastados como suela de unos zapatos que han durado 119 años y hoy no tienen zapatero que los repare. Ha habido sangre también con los jefes de éstos, al otro lado del océano, pero nunca ha sabido mirar bien, ni a los otros ni a sí mismo. También ha habido sangre en guerras ajenas que –triste resulta reconocerlo– recuerda mejor que las otras sangres porque le han dejado cicatrices más profundas, aunque no entiende bien por qué tuvo que tenerlas en su cuerpo.

Si escribiese sus memorias, nuestro personaje hablaría en ellas de sueños vívidos de autonomías fatulas de imposiciones llamadas “comunes”: moneda, mercado, ciudadanía, defensa y otros, como en  una alucinación parecida a la inducida por sustancias psicotrópicas. Pero las memorias las escriben sólo quienes se aproximan al olvido presagiado para todos por Borges queriendo sobrevivirlo, algo que todavía no está en su talante. Por ello, nuestro amigo continúa el camino con sus llagas expuestas, purulentas, infestadas. Únicamente lo salvaría la amputación de los tejidos necróticos. Para ello necesita financiación y la pide de semáforo en semáforo, utilizando el vaso roto del ELA, con resultados muy pobres. Sólo obtiene paliativos over the counter que nada resuelven y nada resolverán

Mientras tanto, a su alrededor y en su interior, pululan agazapados dos grupos de espectadores con características sospechosamente parecidas. Ambos dejarían a nuestro amigo a merced de los buitres, para continuar sobreviviendo como parásitos de la carroña costrosa de sus tejidos ya moribundos. Unos predican que el estado ideal es ese; es decir, que todo permanezca igual. Y lo predican con insólito desparpajo. Otros, más ilusos aún, quieren que el deambulante se redima convirtiéndose en lo que no es, reclamando cobijo y tratamiento gratuito de por vida en un hospital de paredes alegadamente blancas y limpias del cual nunca podría salir.

Si observamos detenidamente a estos dos grupos, nos damos cuenta de que no saben lo que son, lo que fueron, ni lo que quieren ser. Como animales que no existen en la taxonomía social del mundo conocido, especie de lagartos con alas improbables que no sirven para volar, colmillos en las axilas y aletas en las narices. Es más; el cabello y el vello corporal les crece hacia adentro por lo que no pueden ser ni siquiera peinados ni maquillados. Son los monstruos de un país deambulante, mutantes de la genética perversa del colonialismo.

Como todo deambulante que tocó o está próximo a tocar fondo, nuestro país tiene aún la posibilidad real de rehabilitarse. Pero esa rehabilitación no puede ser impuesta. Aunque el sistema que le condujo a ésta y creó sus monstruos puede comenzar a romperse desde adentro del sistema mismo, tal vez comenzando con la intercesión coyuntural de la buena mujer negra del sur del Bronx amiga de Sonia Sotomayor, harvardiana laboralista y comunitaria, y alegadamente enemiga de los fondos buitre, para que se logre la rehabilitación de nuestro país deambulante y la desaparición de sus monstruos, tenemos que decidirlo y hacerlo nosotros mismos, algo que tomará al menos, con suerte, otra generación.

Al día de hoy, deseando estar equivocado, pienso que nuestro país deambulante, a pesar de estar muy cerca del subsuelo del fondo, aún no se ha dado cuenta.

De lo que no voy a escribir

Lo que se espera de alguien que escribe una columna de opinión en estos tiempos (mayo de 2017) y en este lugar (Puerto Rico) es una lista de razones para apoyar o denostar grupos de acción directa.

Pues bien, esos grupos que son llamados vándalos, o genéricamente estudiantes y de manera un tanto naive, “black bloc” dramatizan el derecho a la protesta y a ocupar espacios públicos. Por otro lado, y en esto la cosa es un tanto delicada, ponen en discusión el monopolio de la violencia del estado. En general eso que la prensa corporativa llama violencia se concentra en daños a propiedad privada, entiéndase bancos, multinacionales, oficinas. No hay daños a personas.

Los aspectos negativos de estos grupos no los menciono porque ya están dichos y repetidos en la prensa que tiene relaciones comerciales con acreedores y bonistas. Sin embargo, ¿qué pasaría si trato de escribir otra cosa?

Digamos que lo más plausible es que escriba sobre decisiones judiciales a partir de procesos incoados por sujetos (estudiantes de Derecho) que tienen contratos de asesoría con el gobierno. De modo que el aspaviento tiene como resultado un mandamus que ordena a empleados, trabajadores y sirvientes de la Universdad de Puerto Rico (UPR) a reportarse a trabajar y dar por finalizada una huelga. Huelga que se decide poner en práctica a partir de una asamblea debidamente constituída. Decisión que podría redundar en violencia el 11 de mayo.

Quizás lo mejor sea una especie de genealogía de la pequeña oligarquía familiar que toma decisiones sobre la vida diaria del resto de los mortales de esta isla rodeada de conflictos de intereses por todas partes. Eso, junto a las afirmaciones de todos los poderes de la metrópoli reafirman el carácter antidemocrático del modo en el que se administra el país. Sin embargo, ¿eso no es algo que ya todos conocemos (a excepción de Hernández Colón y Héctor Ferrer)?

Dadas esas circunstancias, ¿no sería mejor comentar algo sobre la carrera presidencial en Francia? Algo sobre lo que pudo haber sido: el candidato de Izquierda, Melenchon, estuvo a 1.5% de votos de participar de la segunda vuelta en las elecciones francesas. Macron vs Melenchon hubiese sido interesante. Francia rechazó de manera contundente a Marine Trump, digo, Le Pen.

Pero resulta que no. Prefiero escribir sobre la resistencia a la dictadura que apenas se está organizando. Y para eso necesitaría más tiempo y más espacio.

El germen de lo nuevo en el PPD

En 1936 el Partido Liberal –remanente histórico del Unionista fundado hacía varias décadas– enfrentaba una crisis interna. El sector joven de su liderato, capitaneado por Luis Muñoz Marín, pugnaba por el control del partido buscando desplazar al viejo grupo que encabezaba don Antonio Barceló. La facción pretendiente se proclamaba portavoz de “los hombres y las mujeres que ponen la independencia y la justicia económica por encima de todas las cosas”, mientras que el sector que controlaba la dirección, además de imputarle puro afán de poder (“egolatría” decía don Barce) los llamaba “radicales” y los acusaba de confundir la “justicia social” con “socialismo radical o comunismo”.

Todos sabemos cómo terminó aquella confrontación de 1936. El sector dirigente de los liberales, manejando la maquinaria del partido, mantuvo el control echando al lado a los disidentes, Luego de las elecciones de aquel año el grupo marginado optó por fundar un nuevo partido, llamado Popular Democrático, que terminó arrastrando toda la base del Partido Liberal dejándolo en el esqueleto. Lo nuevo desplazó lo viejo mandando al retiro forzoso a toda una generación de políticos.

Treinta años después, al comenzar la segunda parte de la década del ’60, los dos partidos principales de entonces, el PPD y el Estadista Republicano (PER), casi al unísono entraron en crisis. En el primero estaba el grupo dirigido por el entonces gobernador Roberto Sánchez Vilella, quien postulaba un ELA con mayores poderes y, además, quería postularse a la reelección. Luego de impedirse la celebración de primarias, las que el grupo de Sánchez podía ganar, se celebró una asamblea que el todavía líder Muñoz Marín controló dejando en la cuneta a los disidentes. Estos procedieron a crear el Partido del Pueblo que tuvo una vida efímera. Sánchez siguió siendo un líder respetado pero sin poder político real, mientras el PPD volvería a ganar en 1972.

En el otro bando, el anexionista, la historia fue distinta. La confrontación surgió en torno al plebiscito que el gobierno del PPD convocó para 1967. El grupo más joven del PER, apoyando al histórico líder Luis A. Ferré, impulsaba la participación en la consulta de status como medio para adelantar la estadidad. El liderato tradicional, capitaneado por Miguel A. García Méndez, quería ir a la abstención. En otra asamblea también controlada por la maquinaria, el sector tradicional se impuso y los allí derrotados procedieron a crear un movimiento llamado Estadistas Unidos que concurrió al plebiscito. Tras la consulta el movimiento se convirtió en Partido Nuevo Progresista (PNP) que desplazó totalmente al PER y aprovechando la división del PPD pasó a ganar las elecciones del 1968.

En dos de esos tres procesos, el grupo más joven, que propulsaba la modernización de la colectividad, terminó imponiéndose. Al ser aplastados por la maquinaria partidaria, crearon una nueva organización que dejó en cuadros al partido tradicional.

Ahora que el mismo PPD fundado en la década del ’30, ya viejo y esclerótico se enfrenta a otra crisis interna, donde se amenaza con expulsar a tres legisladores jóvenes, vale la pena revisar estas experiencias.

El Puerto Rico de 2017 se parece mucho al del 1936. Ahora, como entonces, una crisis económica y social pavorosa recorre el país poniendo sobre el tapete las limitaciones del régimen político. Forzada por esas circunstancias la metrópolis colonial, de ordinario ciega y sorda a las necesidades de su “territorio”, se ve obligada a fijarse en nosotros. Pero a diferencia de la década del ’30, cuando la administración liberal de Franklin D. Roosevelt creó programas que ayudaron a paliar las consecuencias de la crisis, la de ahora nos manda una Junta controladora que, al estilo del más rancio colonialismo, nos impone una dosis brutal de restricciones y austeridad.

Como en el viejo y anquilosado Partido Liberal de 1936, en la lucha interna del PPD se reflejan las tensiones sociales que se viven en el país. Un amplio sector del partido, mayormente joven, postula la necesidad de superar el colonialismo y caminar hacia la soberanía. La fuerza numérica de este sector es grande pero, a diferencia del de 1936, carece de un líder carismático capaz de aglutinarlo y darle dirección. El sector tradicional que controla el partido, que ya sin esconderse más defiende la continuidad del colonialismo, es consciente del enorme potencial del sector soberanista y también de sus presentes debilidades. Por eso han decidido actuar ahora y ya iniciaron un proceso “disciplinario” interno dirigido a extirpar la disidencia. Tal parece que quieren atacar el problema antes que aparezca el liderato que haga valer la fuerza del soberanismo.

Hasta ahora el grupo reprimido, distinto al que en 1936 también lo fue, han optado por aceptar el papel de “víctimas”. Cuando el grupo del ’36 se sintió acosado respondieron con la ofensiva. Acudieron a la base del partido, a los militantes, y en cuestión de días reunieron en Coamo a 253 dirigentes de locales. Aquella movilización no les permitió prevalecer sobre la maquinaria, pero luego sería la base de su fuerza futura.

La clave del grupo que dio la batalla en 1936, más que la existencia de líderes carismáticos, fue su disposición a movilizar a sectores amplios de la membresía. En lugar de limitarse a denunciar la persecución interna, asumiendo el papel de víctima, optaron por la ofensiva.

A juzgar por las experiencias históricas resumidas en los primeros párrafos de este artículo, nadie puede garantizar que si los soberanistas del PPD optan por dar la batalla habrán de prevalecer como lo logró el grupo de Muñoz en el ’36 y el de Ferré en el ’68. Junto a esas dos experiencias victoriosas está el fracaso de Sánchez. Pero como ocurrió con Sánchez y pudo haber ocurrido en 1936, la alternativa a dar esa batalla parece ser el aniquilamiento y la humillación.

El PPD de 1968 es distinto al de ahora. Entonces todavía planeaba sobre el partido la figura hegemónica de Muñoz, quien timoneó la liquidación de Sánchez y la búsqueda de un nuevo liderato. Ahora lo que existe es un liderato débil, sin carisma y sin arraigo real. Además, en 1968 todavía se vivía el mito del ELA y la economía crecía año tras año. Ya nada de eso existe.

¿Se atreverán los “disidentes” del PPD a intentar algo nuevo o se limitarán a visitar el muro de las lamentaciones?